Dicen los del PP que el debate sobre la cadena perpetua está en la calle y teniendo en cuenta que un día la calle fue de su presidente de honor, habrá que considerarles una voz autorizada. Tienen razón. Desde la semana pasada no se habla de otra cosa en parques y bares: la cadena perpetua está en boca de todos; no hace falta poner mucha atención para percibir el grado de interés que despierta este asunto entre la ciudadanía. Se equivoca, sin embargo, el PP al calificar el asunto de debate. En un debate se confrontan posiciones diversas, planteamientos a veces opuestos, se perciben matices o se plantean ideas totalmente contrapuestas. En este sentido, no parece que la cadena perpetua suscite un debate entre la ciudadanía. Al contrario, hasta donde ha llegado mi trabajo de campo, sólo he encontrado unanimidad. Rotunda, sin sutilezas, matices o condicionantes. Bueno, si hilamos muy fino, podemos conceder que no hay una posición monolítica en sentido estricto. Sí que se perciben algunas diferencias según hables con unos o con otros, según pongas la oreja en según qué tertulia. Y esas diferencias se hacen más evidentes a medida que se eleva el tono de la discusión. La ciudadanía debate sobre el árbol genealógico de los políticos y en el fragor de la discusión sobre la cadena perpetua, al ciudadano se le queda corto aquel diccionario secreto que escribió Cela en su día. Nos hemos quedado con el concepto, eso sí, pero nos faltan palabras para expresarlo; a veces los idiomas se quedan cortos para exponer tantas ideas como le vienen a la mente a una persona. Como no todos podemos tener la capacidad expresiva de un Charles Bukowski, por ejemplo, tenemos que recurrir a los clásicos populares y así centramos el debate en medio de dos posturas enfrentadas, que no antagónicas: unos nos acordamos de la madre y otros del padre del que ha tenido la brillante idea de proponer retrasar la edad de jubilación a los 67 años. Tiene razón el PP: el debate sobre la cadena perpetua está en la calle.
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martes 2 de febrero de 2010
Cadena perpetua
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Juan Carlos Latxaga
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2.2.10
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jueves 21 de enero de 2010
Saborear es una actividad bastante común y poco original
Con gran pompa y más boato el Gobierno vasco ha presentado en Madrid su campaña de turismo. Seiscientos invitados dieron buena cuenta de los canapés preparados por Berasategi y Subijana. Antes pudieron escuchar el poético discurso que le escribieron para la ocasión a Patxi López, en uno de cuyos pasajes se animaba al turista a "subir al Puente Colgante y reflejarse en el titanio del Guggenheim", lo que sin duda constituye una cumbre de la literatura de viajes.
El lehendakari, cinco consejeros del Gobierno vasco, tres ministros, el lehendakari bis, Basagoiti, la presidenta de la comunidad de Madrid Esperanza Aguirre, el alcalde de la ciudad Gallardón, la presidenta del Parlamento vasco, del mismo partido que los anfitriones...Un despliegue sin precedentes para vender en España la imagen de un País Vasco normal, que es de lo que se trata.
Es razonable presentar fuera de Euskadi, una herramienta que trata de atraer visitas foráneas. No coincido por lo tanto con quienes acusan al ejecutivo en general y al lehendari en particular, de haber montado un sarao en Madrid. Otra cosa son las dimensiones de dicho sarao y el despliegue publicitario que le ha acompañado. Pongamos las cosas en su justa medida. Fitur no deja de ser una feria de turismo, destinada a ociosos futuros, a tour operadores, y coleccionistas de folletos, viseras de cartón, llaveros, mecheros y demás quincalla que ahora por lo fino, se llama merchandising. Vamos, el Expovacaciones que conocemos de toda la vida antes en la Feria y ahora en el BEC, a lo bestia, si se quiere, pero nada más. Y a la baja. De hecho, El País, un periódico nada sospechoso, le dedica en su edición de papel una somera pieza a tres columnas de media página y en un tono más bien sombrío.
Me pregunto si otras comunidades tan normales como la que preside López, pongamos Murcia o Extremadura, o incluso comunidades como Canarias, Baleares o la valenciana, cuyo PIB depende en gran medida del turismo, hacen semejante despliegues o sus gobiernos se preocupan de darle tanto bombo al hecho de colocar un stand en Madrid para repartir caramelos, mapas y folletos.
Sea como fuere allí estuvieron los paladines de la Euskadi normal para vender un eslogan que, dicho sea de paso, tampoco es un dechado de originalidad. Basta un somero repaso a Google para concluir que eso de saborear debe de estar intrínsecamente unido al ser humano, o al menos al ser humano que se dedica a vender eslóganes a otros seres humanos a cambio de un buen precio. Así, antes de saborear Euskadi, el turista ya ha tenido ocasión de saborear Soria, Alicante, Asturias, y hasta, ¡cómo no! esa España eterna, entera e indivisible formada por normales y homogéneas comunidades autónomas que ahora, en Fitur, mostrarán al visitante la rica diversidad de sus trajes y bailes regionales.
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Juan Carlos Latxaga
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21.1.10
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Etiquetas: Fitur, Patxi López, Turismo
lunes 18 de enero de 2010
Sin palabras (segunda parte)
Seguimos con las erratas (o algo peor).Esta vez no tienen nada que ver con la Ortografía o el idioma, pero sí con la Geografía. La captura corresponde a un programa de TVE en la que se informaba del temporal de nieve y frío que padecimos hace una semana. Son proverbiales las meteduras de pata de la que en su tiempo fue conocida como la mejor televisión de España, en cuanto se adentraba en los ignotos territorios del Norte. Mítica fue la referencia a los bravos remeros oriorratas, y no han sido pocas las ocasiones en las que han situado a Lekeitio en Gipuzkoa. Lo que ya parece excesivo es que coloquen a Bilbao en Gipuzkoa. No sé lo que al respecto pensarán los bilbainos... ni los guipuzcoanos.
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Juan Carlos Latxaga
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18.1.10
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martes 12 de enero de 2010
Sin palabras

Lo acabo de descubrir en Sustatu.com. Se trata del nuevo cartel que localiza la sala de la Junta de Portavoces del Parlamento vasco. Lo de la versión en euskera (boceramaileen) es una errata, claro, y seguro que a estas horas ya la están solucionando (o no). Son cosas que pasan, se dirá, y hasta al mejor escribano se le escapa un borrón. Vale. Pero no me imagino la posibilidad de que ese cartel se escribiera, se fabricara y se colocara, si la errata fuera por ejemplo Portaboces (¿o sí?).
Es la sala de la Junta de Portavoces (qué ironía) del Parlamento vasco (o así).
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Juan Carlos Latxaga
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12.1.10
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viernes 8 de enero de 2010
Basagoiti ¿piensa lo que dice o dice lo que piensa?
Tiene Antonio Basagoiti un cierto aire del repelente niño Vicente que suele subrayar la mayor parte de las veces que abre la boca, lo que, por cierto, ocurre bastante a menudo. El niño que quiso ser lehendakari descubrió hace tiempo la veta populista, al estilo del malogrado Gregorio Ordóñez, que dio visibilidad al PP en Donostia y alcanzó una concejalía desde la que logró una más que estimable popularidad, hasta que algún orate de ETA decidió que la mejor manera de combatir su política era descerrajándole un tiro mientras comía un menú del día en un conocido bar de la Parte Vieja en compañía de María San Gil, que, a la sazón era su secretaria en el grupo municipal. Aquel orate ha tenido bastante tiempo para reflexionar sobre las consecuencias de su hazaña, según ha trascendido recientemente.
Pero lo que en Ordóñez era original, se convierte en burda imitación en Basagoiti. Resultan muy poco convincentes en un retoño de Neguri esos alardes de campechanía. Acaso si llevara sangre azul...
Un político no puede permitirse el lujo de soltar por su boquita de piñón lo primero que se le viene a la cabeza y eso Basagoiti lo sabe. Por eso, cabe suponer que las últimas declaraciones de nuestro héroe, manifestando su deseo de que Otegi y todos los presos de ETA hagan una huelga de hambre "hasta el final", tenga poco de exceso verbal y mucho de cálculo político. Es decir, que Basagoiti piensa realmente lo que ha dicho y ha dicho lo que piensa porque está convencido de que entre sus votantes cuenta con un auditorio deseoso de oír cosas como esa. El sujeto es el mismo que, día sí y día también, imparte clases magistrales de democracia y tolerancia. Claro que no es el único de su especie. En su partido podemos encontrar numerosos casos de demócratas de toda la vida cuyas familias o ellos mismos, hicieron hacienda y fortuna en lo que pudorosamente llaman antiguo régimen, cuando la existencia transcurría en total placidez según nos recordó Mayor Oreja. Sin temor a caer en ninguna clase de etnicismo, podemos encontrar especímenes como los citados entre varios que atienden por el apellido de nuestro locuaz protagonista.
Como se escribía en los viejos periódicos, en el momento de redactar estas líneas no se conoce reacción alguna por parte del Gobierno sustentado por Basagoiti y sus votos. Como no comulgo con eso de que el calla otorga, prefiero conceder a dicho Gobierno el beneficio de la duda; tal vez a estas horas todos sus miembros están demasiado ocupados alertándonos del temporal de nieve y no tienen tiempo que perder con estas menudencias. Pero una vez de que escampe y las carreteras queden expeditas, sería conveniente que el lehendakari o algún portavoz nos hicieran participes de su opinión, siquiera en aras de mejorar el grave problema de comunicación que padecen, según su propio análisis de las encuestas. En caso contrario, tendremos que pensar que están de acuerdo con la teoría de su sustentador y que también ellos piensan que el mejor enemigo es el enemigo muerto. Y llegados a este punto es mejor sufrir un ataque de amnesia, más que nada por no remover turbias aguas pasadas.
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Juan Carlos Latxaga
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8.1.10
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