miércoles, 25 de enero de 2012

A propósito de las sociedades enfermas

En innumerables ocasiones y desde diversos ámbitos se nos ha acusado a los vascos de formar una sociedad enferma. Alguno incluso nos calificó de inmaduros cuando las urnas reflejaron un resultado que no era el que esperaba. Siempre ha habido barra libre para el insulto, la descalificación y el menosprecio. Es otro de los daños colaterales del terrorimo, éste de no poder responder a ciertas acusaciones so pena de ser presentado como cómplice de los terroristas. Los mismos que observaban a los vascos con una mirada entre el asco y la conmiseración, han tardado un minuto en concluir que la presunta bajada de las cifras del turismo en Donostia y en Gipuzkoa obedece al hecho de que están gobernados por Bildu. Se cargan de razón en su argumento, recordando, además, que han sido los turistas procedentes del resto de los territorios del Estado los que han dado la espalda a la capital donostiarra y su territorio adyacente, mientras que los extranjeros, pobres ignorantes al parecer, han seguido viniendo como si tal cosa. El asunto pone de manifiesto, una vez más, la escasa calidad de la democracia española. Aseverar con absoluta naturalidad que los ciudadanos de otras zonas del estado no vienen a Gipuzkoa porque gobierna Bildu, significa, además de no dejar en muy buen lugar la inteligencia de esos ciudadanos y la salud de la sociedad que conforman, admitir el chantaje como arma política. Bueno, tampoco sería nuevo. Baste recordar las campañas que se hicieron en su día contra el consumo de determinados productos catalanes, por ejemplo, cuando el independentismo catalán vivía en una mayor efervescencia. Si tuvieran razón los que sostienen semejante afirmación, se confirmaría que tantos años de intoxicación informativa han acabado por enfermar de gravedad a la sociedad española No es el dato de la bajada del número de turistas, si es que ese dato es cierto y contrastable, lo que preocupa, sino la interpretación torticera que del mismo ha hecho, entre otros, el propio Gobierno vasco. ¿Alguien se imagina que una presunta bajada del turismo en el Levante español se pusiera en relación directa con la catadura moral de sus gobernantes?. ¿Alguien en su sano juicio puede defender en público y sin torcer el gesto, que un turista español toma la precaución de conocer quién gobierna en el sitio antes de elegir su destino?. ¿Alguien podría decir cuántos turistas españoles conocen de qué color es el Gobierno de la República Dominicana, o a qué partido pertenece el alcalde de Roma?. ¿Son castristas todos los que al cabo del año visitan Cuba?. Bueno, pues algo tan o más estúpido que todo esto se ha dicho respecto a Donostia y Bildu, y a todo el mundo le ha parecido un análisis de lo más juicioso.
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lunes, 2 de enero de 2012

Soraya Simpson

Soraya y Lisa from Makilipurdi on Vimeo.

Enrique Sanz Muñoz, uno de los guionistas del desaparecido programa Sé lo que hicistéis... es el autor de este genial montaje. La verdad es que no hay nada que añadir a todo lo que dice el video en apenas dos minutos. El humor vitriólico de los Simpson desnuda el discurso del gobierno del PP (o de cualquier gobierno, si somos sinceros). Los constructores de frases vacías van a tener que trabajar a destajo para seguir intentando engañarnos. Crecimiento negativo, ajustes de plantilla, optimización de recursos, moderación salarial... En fin, todo eso
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lunes, 26 de diciembre de 2011

La justicia es igual para todos

Se esperaba el discurso navideño del rey con más interés que nunca, según los expertos, pero las cifras de audiencia han desmentido su presunta experiencia. Apenas cuarenta mil ciudadanos más tenían el televisor sintonizado cuando el monarca apareció en las pantallas. Se esperaba una referencia más o menos explícita al turbio asunto del yerno, pero apenas hubo tal. Los medios de comunicación han coincidido en su mayoría en rescatar una frase para el titular: 'La justicia es igual para todos', afirmó el rey español. Que esa frase, pronunciada en diciembre de 2011 por el jefe de un Estado que se tiene a sí mismo por democrático, se eleve a la categoría de titular, nos da una idea bastante aproximada de dónde estamos. Si los medios consideran noticia que el rey proclame que 'la justicia es igual para todos' ¿qué se temían exactamente que dijera?. ¿Es acaso novedad que en democracia la justicia es igual para todos, o la novedad radica en que el rey haga suyo el aserto?. Y es que además, la verdad proclamada tampoco es tal verdad, por muy bonita que suene o por mucho que nos empeñemos en tener fe (que como todo el mundo sabe es creer en lo que no se ve). Para empezar, quien pronunció la solemne frase es irresponsable ante la Ley.Pero sobran los ejemplos que demuestran que la justicia, al menos en este país, no es igual para todos. Por citar uno muy próximo: no todos podemos buscarnos un trabajo de delegado de Telefónica en Washington cuando el suegro se entera de que nos han pillado metiendo la mano en el cajón. Pero no importa. El rey ha dicho en su discurso de Navidad que la justicia es igual para todos, y los panegiristas se han lanzado en plancha a destacarlo en sus titulares. Pero aunque la esculpan en mármol, ya no cuela. Podrán seguir mintiendo y hasta creyéndose sus mentiras, tienen bastante práctica, pero este cuento se está acabando. llévame a Menéame Menéame mira lo que se habla en la blogosfera Technorati: Urdangarín lleva este post a los favoritos de Google GBookmarks: marcar

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Solo una canción

Es solo una canción pero merece la pena. Creo que es un buen resumen que se entiende mejor que esas complicadas teorías expresadas en un lenguaje incomprensible que nos largan para explicar lo inexplicable. llévame a Menéame Menéame mira lo que se habla en la blogosfera Technorati: periodismo lleva este post a los favoritos de Google GBookmarks: marcar

miércoles, 7 de diciembre de 2011

De festivos, puentes y patronal

Lo anómalo de un calendario que concentra dos festivos prácticamente consecutivos en el mes de diciembre, provoca semanas como la que estamos viviendo, disfrutando o padeciendo en lo laboral. Cuando Suárez convocó el referéndum de la Constitución no tuvo en cuenta que años después a alguno de sus sucesores se le ocurriría celebrarlo declarando como día festivo la antevíspera de la Inmaculada Concepción, fecha marcada en rojo desde tiempo inmemorial, y vaya usted a teñirla de negro a estas alturas. A saber en qué estarían pensando Patxi Basagoiti y Antonio López cuando decidieron teñir de rojo el 25 de octubre, que suele caer cinco días antes del primero de noviembre, Todos los Santos. En trabajar, me temo que no. La verdad es que la circunstancia del enlace de los dos puentes se produce cada cierto número de años, por lo que la cosa no debería pasar de anécdota festiva, propia de un país tan proclive a la jarana. Sin embargo, esta crisis que tantas oportunidades de negocio está ofreciendo a los de siempre, y que nos lleva a parafrasear aquello de 'libertad, libertad, cuántas atrocidades se cometen en tu nombre', ha dado pie a la CEOE, la patronal de toda la vida para entendernos, para poner sobre le mesa la presunta necesidad de repensar el asunto de los días festivos no recuperables. Y como buenos gestores que dicen que son (no hay más que ver las cifras de paro) han planteado el problema acompañado de su propuesta de solución. Y ésta no es otra que trasladar todos los festivos del año a los lunes o los viernes, incluido el Jueves Santo, que es lo que suele ocurrir cuando se dice en voz alta lo primero que le viene a uno a la cabeza. De Año Nuevo o Reyes no han dicho nada. Del martes de carnaval o del jueves gordo, tampoco. Menos mal. Alega la patronal que los puentes rompen los ritmos de trabajo y castigan la productividad, de por sí baja. No se han cuestionado sobre la relación entre baja productividad y horarios demenciales, contratos basura o becarios eternos. Tampoco han dicho nada de que el país se paralice por completo cada mes de agosto. No es ese el objeto de la discusión. Ahora toca acabar con los puentes. No sé qué opinarán al respecto los representantes en la CEOE del sector turístico y hostelero, en principio principales beneficiarios de los tan denostados puentes. Los sindicatos CCOO y UGT han respondido, con su mansedumbre habitual, que están dispuestos a hablar del tema. Se supone que si de verdad van a llegar a hablar, los presuntos representantes de los trabajadores recordarán que las horas laborables se cuentan por un periodo anual y que el reparto de dichas horas a lo largo de los doce meses, se concreta en los respectivos convenios colectivos, donde se observan las necesidades de cada empresa o las peculiaridades y condicionantes sociales de los entornos en los que están ubicadas. Lo más probable es que el asunto se olvide hasta dentro de unos cuantos años, cuando el calendario vuelva a hacer coincidir los dos festivos como lo ha hecho ahora. En caso contrario, me animo a aportar una solución que no dudo que será del agrado de la CEOE y que los sindicatos UGT y CCOO sin duda entrarían a considerar. Dicha solución es muy sencilla: supresión de todos los festivos, lo que automáticamente acaba con todos los puentes. En compensación, a los empleados con contrato en vigor se les rebajarán 20 horas del cómputo anual, hasta la siguiente reforma laboral, en la que quedarán equiparados con becarios, precarios y nuevos contratos para menores de cuarenta años, que ya estarán trabajando las mismas horas que antes como si nunca hubiera habido un día de fiesta en este mundo. A los funcionarios, además, se les congelará el sueldo hasta que febrero tenga treinta días, que ya está bien de privilegios. Todo sea por la productividad y la buena imagen ante Standar & Poors.
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