ANTES INCLUSO DE QUE tuviesemos tiempo de echar de menos al irrepetible Villar, ya tenemos aquí a Carlos Urquijo, al que, hasta ahora, se le conocía una única actividad, la de dar cuenta a la Junta Electoral de los actos convocados por la izquierda abertzale ilegalizada. Hasta de doce dio parte ayer nuestro héroe con la diligencia que se le supone al probo funcionario. Hasta ahora, porque una vez embebido de la dignidad de su cargo, ya ha dado el primer paso para que olvidemos al que creíamos inolvidable. Ha pedido Urquijo que el Gobierno vasco suprima los libros de texto en los que aparezca el concepto Euskal Herria, pretensión a la que ayer respondió la portavoz Miren Azkarate con paciencia franciscana, porque lo suyo hubiera sido sencillamente reir el disparate. Le recomendó Azkarate que pidiera de paso la supresión de la Enciclopedia Británica, donde también se pueden leer las palabras malditas. Pero como el PP nunca habla a humo de pajas, hete aquí que el gran Carlos Iturgaiz nos ofrece desde Melilla otro de sus memorables discursos. Como apoyando a Urquijo, sostiene que «mientras ganen los nacionalistas, la Educación la seguirá manteniendo el nacionalismo y seguirá dando doctrina nacionalista y hará doctrina nacionalista en el País Vasco». No me negarán lo bien traído que está el argumento y la brillantez de su exposición. Castelar no hubiera mejorado la pieza. Pero el auditorio melillense debió rozar el paroxismo cuando escuchó al orador afirmar que el plan Ibarre txe es «secesionista, independentista y quiere galvanizar el País Vasco». Hasta ahora el PP había hablado de ‘balcanizar’, pero doctores tiene la iglesia...
DE GALVANIZAR SABÍAN antes en San Mamés cuando los leones se desmelenaban y se comían al rival a bocados, pero como ahora usan cresta...Y también sabrán bastante de eso los 2.000 científicos franceses que ayer presentaron su dimisión en protesta por los recortes presupuestarios a la investigación. No disponer de dinero para investigar es malo para el desarrollo de un país, pero no lo es menos no ver ni de lejos las cifras que te piden por un piso. El derecho constitucional a la vivienda se ha convertido en un lujo asiático, pero ya dijo Cascos que si los precios estan así es porque en la España del PP la gente tiene dinero para pagarlos. El Gobierno vasco, sin embargo, ha anunciado su intención de doblar el Impuesto de Bienes Inmuebles a las viviendas vacías, por ver si así salen al mercado. Seguro que lo han hecho por la rabia que le tienen a España y por incordiar, pero de estos galvanizadores se puede uno esperar cualquier cosa...
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