MIENTRAS TANTO, aquí nos quedan diez días para seguir comprobando hasta dónde son capaces de caer algunos por rebañar un voto. De momento se mantiene la pugna entre los seguidores de Marx (Groucho) y los que prefieren el estilo ultrasur. Zapatero es decididamente marxista, y como Groucho en su camarote repite constantemente «y dos huevos duros». Será por prometer...Ayer anunció nada menos que el acceso a 180.000 viviendas al año durante su primera legislatura, la mitad en alquiler y la otra mitad a un precio de venta de entre 48.000 y 96.000 euros. No está mal para ser sólo un medio candidato,y el más insolvente de todos, que dice Aznar, quien, sin embargo, guarda un silencio sepulcral respecto del asunto de las armas de destrucción masiva, cuya inexistencia certificaron oficialmente ayer los inspectores de la ONU. El mismo silencio que mantiene el ministro del ramo, Federico Trillo, que ayer dedicó el dia a repartir delantales en un mercado de Alicante para matar el gusanillo hasta que le dejen tomar Perejil. Mientras tanto, Rajoy se hacía fotos con unos tomates en Almería, como el otro día se las hizo con unos chorizos, con perdón, en Menorca. Si no gana las elecciones al menos estará entrenado para hacer un dúo con Paco Porras. Parece que los estrategas del PP quieren crear una iconografía como de ultramarinos y coloniales, (obsérvese la foto de aquí al lado) y para eso les sobran los debates. Josu Jon Imaz les emplazó a uno a los dos, o sea a Zapatero y a Rajoy, de uno en uno, o los dos juntos, les retó además, como si fuera de Bilbao, pero me temo que tendrá que esperar sentado hasta que los de Canal Plus le hagan un guiñol. El debate que protagonizaron el martes los muñecos de los líderes del PSOE y del PP lo vieron un millón y medio de espectadores. Lo mejor de todo es que si cerrabas los ojos y sólo escuchabas los diálogos, parecían de carne y hueso, o incluso mejores.
DE CARNE Y HUESO Y NO DE látex es el joven camionero valenciano Israel Sarrió, a quien un equipo médico del Centro de Rehabilitación de Levante le ha mantenido con vida durante nueve días un brazo amputado unido a una de sus piernas y con las venas y arterias conectadas, hasta que han podido volver a reimplantar el brazo en el muñón. Parece un milagro, pero es mucho más milagroso que en los tiempos que corren no apareciera ningún político por el quirófano para hacerse la foto.
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