martes, 16 de marzo de 2004

Ya resuenan la cadenas de los viejos fantasmas

NO NOS FALLES le gritaban a Zapatero una vez conocido el desenlace electoral, como si los fantasmas de los años de plomo de los gobiernos socialistas se estuvieran apareciendo con sus sábanas blancas ante los ojos de unos ciudadanos tan deseosos de cambio, como temerosos de que se repita lo que ya pasó y conviene no olvidar, precisamente para no volver a tropezar en la misma piedra. No deja de ser curiosa esta democracia en la que la alternativa alcanza al poder más porque el Gobierno se hunde en sus propias miserias que por méritos propios. La derecha pura y dura llegó a la Moncloa hace ocho años gracias al GAL, la familia de Alfonso Guerra, Roldán, Urralburu y todos aquellos cuyas biografías nunca estarán en las páginas de ‘Vidas ejemplares’. Zapatero ganó las elecciones el domingo porque fue el candidato que los desolados electores tuvieron más a mano para castigar las mentiras de Aznar y los suyos.

NO NOS FALLES le gritaban y Zapatero tendrá que estar muy atento para no defraudarles. No habían pasado veinticuatro horas cuando los fantasmas del pasado volvieron a salir al escenario arrastrando sus cadenas. Rodríguez Ibarra, que nunca se ha ido, no perdió el tiempo. Pidió ser ministro del Interior durante siete días «para sacar a Galindo de la cárcel e indultar a Vera». Bien empezamos la regeneración democrática.

Y ESO QUE HAY UNANIMIDAD en dar un voto de confianza y algo más al futuro presidente español. Hasta Pernando Barrena le emplazó a demostrar su talla de estadista y abrir una oportunidad a la paz. Llamazares, que puso su cargo a disposición de la dirección de su organización, tras los malos resultados, ofreció sus escaños para garantizar la estabilidad del futuro Gobierno del PSOE, ganador de las elecciones entre otras cosas por «la transfusión de sangre de izquierdas, sangre roja», que le llegó en forma de votos de IU. Josu Jon Imaz se ofrece a un diálogo abierto y sin condiciones, y Carod pone los ocho diputados de ERC si Zapatero respeta el programa de gobierno del tripartito catalán y comienza a derogar la batería de leyes involucionistas que había aprobado el PP. Se ve el espíritu constructivo de las fuerzas progresistas, a pesar de que alguna siga manteniendo viejos fantasmas en nómina. En el PP siguen a lo suyo. Iturgaiz proclama que los «once parlamentarios constitucionalistas» que han salido de la CAV se enfrentarán al plan Ibarretxe, lo que quiere decir que, fieles a la escuela de Mayor Oreja, en el PP siguen contado como suyos los diputados propios y los ajenos. Claro que de quien asegura que el PP ha tenido malos resultados en la CAV por el incremento del voto nulo, se puede esperar cualquier cosa. Mariano Rajoy ni siquiera tiene voto nulo al que achacar su fiasco. Lo suyo es el ambiente de tanta emotividad que se desató a partir de que diez bombas hicieran explosión el juieves. Lo del ambiente de emotividad debe ser la forma en que el PP define lo que hizo Acebes durante tres días,o sea, controlar, manipular y retener información, aunque Iturgaiz asegurara ayer que «cuando hubo versos coránicos se dijo», así. Literal.

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