martes, 27 de junio de 2006

El ordenador nos conoce

Olvidense de eso tan manido de que la cara es el espejo del alma. Entre la moda de la cirugía estética que está consiguiendo una nueva raza humana de idénticas caras estiradas y con perpetuo gesto de asombro y el nuevo invento que nos anuncian desde la Universidad de Cambridge, la pantalla de nuestro ordenador será el nuevo espejo de nuestra alma, si es que nos queda algo de ella al paso que vamos. Científicos de la susodicha universidad inglesa, en colaboración con colegas de Massachussets, están desarrollando un sistema mediante el que a través del empleo de una cámara, el ordenador personal descubrirá nuestro estado de ánimo interpretando nuestros gestos faciales, que es lo que hasta ahora han venido haciendo nuestros parientes y amigos sin necesidad de cámara ni ordenador. La diferencia estriba en que el aparato no nos dirá eso de tienes cara de cansado o, simplemente nos preguntará ¿qué te pasa?, cuando nos vea con el ceño fruncido. Nada de eso. Como no podía ser de otra forma, la primera utilidad que le han visto al invento ha sido la de mejorar los sistemas para vendernos más cosas todavía. De hecho, los científicos que están trabajando en el proyecto confiesan que están en contacto directo con una gran compañía automovilística que le ha visto un gran futuro al invento. Un tal Peter Robinson, de la universidad de Cambridge plantea entusiasmado: «Imagina un ordenador que pudiera averiguar cuál es tu estado de ánimo para intentar venderte algo. Un futuro donde los teléfonos móviles, los coches, y las páginas web pudieran leer nuestra mente y reaccionar ante nuestro estado». Pues, la verdad, ni me lo imagino ni quiero imaginármelo, qué quiere que le diga, señor Robinson, incluso aunque asegure que esto no es cosa de ciencia ficción sino que amenaza con que podrá usarse dentro de menos de cinco años. De momento, ya han conseguido que el ordenador distinga si alguien está aburrido, interesado o confuso y si está de acuerdo o en desacuerdo con algo que se le propone al usuario. Pero no se hagan ilusiones. El invento no significará que podremos comprar un amigo a buen precio en un centro comercial para que esté siempre a nuestra disposición con sólo enchufarlo. Ya han visto que se trata más bien de lo contrario. Al final va a resultar que tienen razón los indios que se niegan a que les filmen porque creen que las cámaras roban las almas.

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