viernes, 23 de junio de 2006

El secreto mejor guardado

Era cuestión de tiempo que alguien de la expedición de Brasil revelara el que a la llegada de Alemania definieron como el secreto mejor guardado: el peso de Ronaldo. Ya se sabe que en Brasil el estado físico del ‘fenómeno’ es una cuestión de Estado. Todavía se desarrollan teorías sobre lo que le pudo pasar en aquella final de París hace ahora ocho años, así que como para no estar preocupados. Si el pueblo llano se alimenta de fútbol, cómo no estar pendientes de la capacidad de ingesta de uno de sus dioses. Y la revelación llegó el mismo día en el que se cumplían veinte años de aquella famosa ‘mano de Dios’ de otro gordito genial, mediante la que Argentina se vengó ante Inglaterra de la derrota de las Malvinas, o así se lo tomaron muchos argentinos. La vida es un tango.
En las favelas donde niños esmirriados sueñan con el día en que se quitarán el hambre gracias a un balón, están preocupados por el peso de Ronaldo. Ahora ya lo saben. Pesa 90 kilos y medio, ocho kilos y medio más de los que figuran en la ficha oficial de la FIFA y tres y medio más de los que declaró el propio futbolista cuando se incorporó a la concentración. Pero dice su preparador físico que ya ha adelgazado algo más de esos tres kilos durante estos días, así que gramo arriba, gramo abajo, lo importante es que meta goles, como el gato de Mao cazaba ratones.
Desvelado el secreto del peso de Ronaldo sólo nos queda encontrar respuestas a esas intrascendentes preguntas que nos hacemos entre partido y partido, como, por ejemplo, cuándo se decidirá Zapatero a pedir permiso al Congreso para iniciar sus conversaciones con ETA o a cuántas querellas tendrán que enfrentarse aquellos que se reúnan con Batasuna. Porque para pesados, pero más que una vaca en brazos, los del PP y sus asociaciones satélites. Esos sí que son pesados, y no el pobre Ronaldo.

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