Una vez metidos en gastos tampoco es cuestión de disimular. Las cosas como son. Si alguien esperaba un gesto de conmiseración por parte de las autoridades responsables de la pervivencia del centro de internamiento de Guantánamo, estaba muy equivocado. A los tipos que se les ocurrió semejante invento no les va a quitar el sueño un musulmán muerto más o menos, ni siquiera si vienen de tres en tres y consiguen quitarse de enmedio en la prisión más vigilada del mundo, aislados en celdas casi transparentes y sin más pertenencias que la ropa que visten. En semejantes condiciones lo más fácil es pensar en el suicidio como única salida; lo difícil es ponerse de acuerdo con otros dos compañeros de penalidades e idear la forma de conseguir acabar con la propia vida. A lo mejor es por eso que el comandante del campo de Guantánamo, un tal Harry Harris, haya descrito a sus prisioneros como «gente muy inteligente y creativa». En la misma línea argumental, la subsecretaria de Estado adjunta para la Diplomacia Pública (atención al cargo), ha calificado el triple suicidio como «una buena operación de relaciones públicas para llamar la atención». Qué menos que eso tratándose de gente tan inteligente y creativa. Cualquiera puede imaginarse a dos prisioneros saudíes y un yemení diseñando en la intimidad de sus celdas una campaña para llamar la atención que verdaderamente merezca la pena. Nada parecido a las campañas de Coca-Cola, debieron pensar. Tiene que ser algo más impactante, en la línea Abu Graibh, por ejemplo. Ya lo tengo, debió de pensar el más creativo de los tres. Nos suicidamos a la vez y la montamos, seguro. Y lo hicieron. Por eso, Harris dice que el suicidio no fue producto de un acto de desesperación fruto de la situación sino «un acto de guerra asimétrica dirigido contra nosotros». Toma definición. Guerra asimétrica. A ver quien la mejora. Porque lo de la guerra preventiva parece una tontería al lado de la guerra asimétrica. Bueno, lo de la guerra preventiva siempre fue una tontería propia del padre de la definición, pero como novedad no estuvo mal. Por cierto, ¿y qué opina Bush de todo esto?. Pues más bien nada, o poco. Ante subalternos tan originales, el presidente americano ha preferido mantener la boca cerrada, no vaya a pensar alguien que esto es un concurso a ver quién la dice más grande y encima pierde. «El presidente expresó su grave preocupación», se limitó a anunciar el portavoz de la Casa Blanca. No precisó sin embargo, si Bush está gravemente preocupado porque se han suicidado tres personas o porque no sabe si eso es bueno o malo.
Menéame 
Technorati:
Guantánamo 
GBookmarks:
marcar
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada