No me cabe la menor duda de que una operación del calibre mediático de la dirigida por el juez Grande Marlaska, que últimamente está ocupando todos los huecos que dejó Garzón, y cuidado que eran muchos, eclipsa cualquier otro acontecimiento por muy mediático que éste suela ser cuando ocurre en sentido contrario. Me refiero a la curiosa demanda que ha presentado una alumna vizcaina de Enfermería contra la Consejería de Educación por el manifiesto incumplimiento de ésta. Alega la alumna que realizó sus estudios primarios y secundarios en el modelo A, confiando en la palabra de sus autoridades académicas, que también son las nuestras, que aseguran que la enseñanza en dicho modelo garantiza el aprendizaje del euskera y, por lo tanto el derecho a conocerlo.Y alega la mencionada alumna que llegado el momento de demostrar que, efectivamente, largos cursos en el modelo A sirven para dominar el euskera, resulta que no, como todo el mundo sabe, o debiera saber si no estuviera tan ocupado impidiendo la desaparición del castellano o español sino de la faz de toda la tierra, sí al menos de esta parcela de aquí. En este cuerpo de defensores se incluye el PP en bloque, el PSE en su inmensa mayoría, encabezada ésta por sus responsables de Educación, docentes huelguistas de hambre y, por qué no, todos aquellos que en su día tragaron la teoría de los tres modelos aún a sabiendas de su inutilidad porque prefiriendo seguir las conocidas y castellanísimas máximas de por la paz un avemaría y más vale pájaro en mano que ciento volando.
Y aquí tenemos a la susodicha alumna reclamando judicialmente a la Consejería de educación que le paguen todo lo que ha tenido que gastar de su bolsillo en academias y euskaltegis para paliar el incumplimiento de su parte del contrato, incumplimiento que por cierto, le imposibilita aprobar cualquier oposición convocada por la propia Administración.
No me digan que no es una bonita historia que no vamos a exigir que compita con la macrorredada que ha vuelto a descabezar otro aparato financiero de ETA, que eso es mucho competir, pero sí al menos para ocupar el mismo espacio mediático y suscitar el interés de los partidos que tanto se interesan por los derechos lingüisticos de los ciudadanos de habla castellana y que tan celosos de su deber fiscalizador se suelen poner a la hora de analizar el sistema educativo vasco. ¿Tendrán algo que decir ante este caso o preferirán achacarlo al insaciable victimismo de los vascos que nunca se conforman con nada de lo que les dan?.
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