Tan normal como la existencia del campo de Guantánamo, muchos de cuyos prisioneros fueron llevados y traídos de países donde ni siquiera les hace falta aparentar que están contra la tortura, en vuelos secretos utilizando aeropuertos europeos mientras las autoridades locales miraban hacia otro lado. En estas condiciones ambientales se entiende la respuesta de Bush al requerimiento de sus colegas europeos de que cierre el campo de concentración. Aunque no tenga muchas luces, Bush y sus asesores saben que entre colegas no se pisan la manguera. Poca autoridad tienen quienes no se enteraron de cientos de vuelos clandestinos en sus propios aeropuertos, para afearle la conducta al inquilino de la Casa Blanca. De ahí su respuesta. Ya quisiera yo cerrar cuanto antes Guantánamo, créanme, pero ¿qué hacemos con más de la mitad de los prisioneros que tienen que ser juzgados en EE.UU., todos ellos asesinos a sangre fría?. ¿Trasladarlos a prisiones en territorio americano tal vez?. Eso obligaría a mantener una apariencia de estado de derecho. Redactar una acusación formal, recolectar pruebas, nombrar abogados a lo peor deseosos de notoriedad... No es que no quiera, créanme, pero no se preocupen. Me comprometo a ser respetuoso con los derechos humanos. Y ahora, hagan el favor de vaciarme las calles, que quiero irme a casa.
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