martes, 20 de junio de 2006

Y les sorprende la abstención

¿Recuerdan que en algún momento de la campaña del Estatut de Catalunya el PP pidiera la abstención de los ciudadanos?. Pues ahora Rajoy y los suyos se aferran precisamente al elevado índice de abstencionistas para hacer suyo el dato y presentarlo como el triunfo de sus tesis. La participación de los catalanes en el referéndum se situó en el 49,4 por cien del censo. Comparando el dato con la última cita de los ciudadanos con las urnas, en febrero de 2005, con motivo del referéndum de la Constitución europea, tenemos que entonces votó el 40,6 por ciento del censo catalán, que fue el 41,7 por cien en todo el Estado. ¿Alguien recuerda a Rajoy o a alguno del PP diciendo que la aprobación española de la Constitución europea no valía por la escasa participación?. Pues bien, ahora, el gobierno de La Rioja, que es una especie de ariete centralista que lo mismo sirve para impugnar el Concierto Económico vasco que para poner en cuestión la autonomía catalana, anuncia que está estudiando presentar un recurso de inconstitucionalidad contra el Estatut por haber sido ratificado con la presencia en las urnas del 49,4 por cien de los catalanes, exactamente el mismo porcentaje de riojanos que acudieron a las urnas a refrendar entusiásticamente la Constitución europea.
Pero hay más. Zapatero, tan exquisito a la hora de exigir una mayoría cualificada para aprobar cualquier proyecto en Euskadi, destaca ahora «el amplísimo apoyo» que ha obtenido el Estatut. Obvia recordar el presidente del Gobierno español que ese «amplísimo apoyo» hubiera sido inválido en Montenegro al no superar el 55% de participación que, entre otros, exigió su correligionario Javier Solana para otorgar validez al referéndum de independencia. Y es que donde Zapatero ve la derrota de las tesis de Rajoy, Patxi Zabaleta observa una abstención de «castigo» al presidente español. Pero la fragilidad de la memoria es inversamente proporcional a la consistencia del rostro. ¿Cómo si no Trinidad Jiménez puede destacar la «amplia participación» donde Solbes confiesa que le hubiera gustado que fuera mayor?. Y qué decir de la disparidad de criterio de la izquierda según sea su versión IU o EB. Mientras Llamazares considera que estamos ante el «apoyo claro y contundente» a la reforma estatutaria, Madrazo sostiene que «la sociedad catalana ha dado la espalda al Estatut». Que sigan llamándose Izquierda Unida tiene su cosa. Si alguien pensaba que el espectáculo de los partidos en campaña era insuperable, aquí está la prueba de su error. Y todavía se asombran de que la gente se abstenga...

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