Pero hay más. Zapatero, tan exquisito a la hora de exigir una mayoría cualificada para aprobar cualquier proyecto en Euskadi, destaca ahora «el amplísimo apoyo» que ha obtenido el Estatut. Obvia recordar el presidente del Gobierno español que ese «amplísimo apoyo» hubiera sido inválido en Montenegro al no superar el 55% de participación que, entre otros, exigió su correligionario Javier Solana para otorgar validez al referéndum de independencia. Y es que donde Zapatero ve la derrota de las tesis de Rajoy, Patxi Zabaleta observa una abstención de «castigo» al presidente español. Pero la fragilidad de la memoria es inversamente proporcional a la consistencia del rostro. ¿Cómo si no Trinidad Jiménez puede destacar la «amplia participación» donde Solbes confiesa que le hubiera gustado que fuera mayor?. Y qué decir de la disparidad de criterio de la izquierda según sea su versión IU o EB. Mientras Llamazares considera que estamos ante el «apoyo claro y contundente» a la reforma estatutaria, Madrazo sostiene que «la sociedad catalana ha dado la espalda al Estatut». Que sigan llamándose Izquierda Unida tiene su cosa. Si alguien pensaba que el espectáculo de los partidos en campaña era insuperable, aquí está la prueba de su error. Y todavía se asombran de que la gente se abstenga...
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