miércoles, 14 de junio de 2006

Yo también he pecado

"Yo también me reuní con Batasuna». Piénsenlo bien y no me digan que no es una frase brillante para imprimir en camisetas y pegatinas ahora que empieza la temporada de verano con sus fiestas populares. Se la dejo gratis a cualquier avispado comerciante de esos que ven negocio donde los demás ven simple reivindicación. Tonterías más grandes se leen en pechos y espaldas, aunque algunas parezcan más cosmopolitas porque vienen en inglés.
Los primeros que comprarían unas camisetas con la frasecita serían los consejeros del Gobierno vasco para ponérselas cuando vayan al juzgado a autoinculparse. Después de semejante operación publicitaria todo sería cuestión de organizar una buena distribución en txoznas y sedes de partidos. En Euskadi siempre hemos sido muy de llevar la reivindicación a flor de piel, así que el éxito está asegurado. Además, con el criterio tan elástico que tienen los jueces y la furia querellante acreditada por los satélites del PP, todos formamos parte del mercado de potenciales compradores. Quién no tiene un amigo de Batasuna, o en su defecto un cuñado o similar. ¿Alguien nos puede asegurar que no hayamos compartido alguna vez vagón de metro con un ilegal?. Que levante el dedo el que esté seguro de que Marlaska o el TSJPV no le pueda empapelar por haber mantenido una relación prohibida, y no me estoy refiriendo a eso otro, usted ya me entiende. Yo creo que hasta Carlos Urquijo podría vestir la camiseta en cuestión sin temor a mentir. Hay que ver cómo está la política. Todavía recuerdo que hace unos años los únicos que se autoinculpaban eran los objetores de conciencia y sus amigos. Gente joven y melenuda que disfrutaba tocando las narices a los militares. Y ahora resulta que nada menos que unos señores consejeros del Gobierno vasco se ven en el trance de recurrir a esa vieja estratagema reivindicativa. Se lo cuentas a un alemán y se cree que le estás contando la segunda parte del chiste aquel en el que va un juez y admite a trámite una querella contra el lehendakari. Y a lo mejor es que el alemán tiene razón y lo que pasa es que entre algunas leyes y algunos jueces, todo esto se ha convertido en un chiste. Ya estoy viendo a Azkarraga presentándose donde Ruiz Piñeiro.Yo también he pecado, padre. ¿Cuántas veces hijo mío?.

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