domingo, 9 de julio de 2006

En un Estado aconfesional

Relájese. Ponga música de fondo adecuada para la ocasión, clásica, la del No-Do o la del ‘tomate’ la que más le guste, y lea el punto tercero del Artículo 16 de la Constitución. Sí, ese que dice: ‘Ninguna confesión tendrá carácter estatal’. Y ahora, sumérgase en el relato de los actos de las primeras horas de la visita del Papa Benedicto XVI a Valencia, tal y como las cuentan las agencias de información. «Valencia se ha convertido por unas horas y con la llegada del Pontífice, en el faro-guía de las familias cristianas. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero llegó al Palacio Arzobispal para reunirse con Benedicto XVI y fue recibido con silbidos y abucheos procedentes del público. Momentos después fue la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, la que llegó al Palacio Arzobispal y tuvo el mismo recibimiento. Los gritos criticaban la presencia del presidente del Gobierno en Valencia y rechazaban el diálogo abierto por el Ejecutivo y la banda terrorista ETA».
«El Papa y los reyes de España mantuvieron un encuentro al que posteriormente se incorporaron otros miembros de la Familia Real. Así los Príncipes de Asturias, don Felipe y doña Letizia, con su hija la Infanta Leonor al brazo, Después llegaron las Infantas, Doña Elena y Doña Cristina con sus respectivos esposos, Jaime de Marichalar e Iñaki Urdangarin, e hijos. Además se desplazaron hasta la sede del Gobierno valenciano las hermanas del Rey, las Infantas doña Pilar y doña Margarita, esta última con su esposo. El Santo Padre les hizo entrega de un tríptico de una reproducción renacentista realizado en esmalte mientras que los Reyes regalaron al Papa un cuadro. Benedicto XVI decidió regresar a pie hasta el Palacio Arzobispal, trayecto que inicialmente estaba previsto realizar en vehículo cubierto. Durante su recorrido saludó a la multitud de peregrinos congregados y besó a algunos niños». Textual.

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