martes, 4 de julio de 2006

Lo de la sagrada unidad no es broma

Lo de la sagrada unidad no es broma. No para el arzobispo de Toledo y vicepresidente de la Conferencia Episcopal. No consiguió que los obispos discutieran sobre la unidad de España en su última reunión, pero eso no le desanimó para seguir con su particular labor pastoral. Lo mismo se pone jurar bandera con desfile y banda de música incluidas, como hizo hace unos días, que exhorta a los fieles a amar a la patria (a la suya) y rezar por ella. Dice monseñor Cañizares que eso no es meterse en política, ni en la general ni en la de partido. A él le preocupan las conversaciones entre el Gobierno y ETA, como a Rajoy y a Acebes, y por eso busca procurar la iluminación divina, como es su obligación de sacerdote. El arzobispo recuerda ahora que ya aprovechó la última Conferencia Episcopal para invitar a todas las comunidades católicas «a elevar oraciones al señor pidiendo por España» porque él ya ve que estamos atravesando «una hora crucial, un tanto o bastante delicada en algunos aspectos importantes», según sus propias palabras. No debe de tener, sin embargo mucho predicamento monseñor Cañizares cuando admite que ya hace un año los obispos de Toledo «exhortaban a los sacerdotes a elevar plegarias por España» pero parece que estos no se lo tomaron como una cosa urgente porque percibe ahora Cañizares un cierto descuido en el cumplimiento de su exhorto. Mala cosa que los sacerdotes no cumplan las directrices de los arzobispos, sin duda, así que esta vez, en lugar de exhortar, monseñor ha dispuesto que en las diócesis de Toledo, Madrid, Alcalá de Henares y Getafe se incluya siempre una oración por España. Sabio movimiento táctico éste de centrar los esfuerzos allí donde uno juega con el factor campo a favor. No es lo mismo pedir que se rece por la unidad de España en Quintanar de la Orden que en Zeberio, por poner dos pueblos cogidos al azar. Y es que habría que ver cómo le sienta a un católico vasco o a uno catalán, que un arzobispo le exhorte a rezar por la unidad de España y encima pretenda hacerle ver que no se mete en política. O sea, que le coloquen lo de la unidad como un dogma de fe y por lo tanto incuestionable en su propia naturaleza. Lo peor de todo es que es muy probable que monseñor Antonio Cañizares esté obrando de buena fe y crea que, de verdad, no se está metiendo en política y sólo está pidiendo algo tan obvio como rezar por algo que él considera sagrado como es la unidad de la patria, de la suya claro. Rectifico. No es eso lo peor. Lo es mucho más que a estas alturas estas cosas sigan ocupando espacios en los medios y haya quien se las tome en serio.

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