Dicho lo cual, no es cosa de señalar con el dedo a Otegi por calificar de histórica su reunión de ayer con Patxi López. En cierto modo lo fue y, desde luego nadie podrá decir que los prolegómenos, con aplazamiento y cambio de escenario incluidos, no fueron dignos de la Cumbre de Malta.
Bien está que el PSE y Batasuna se sienten a hablar en torno a una mesa y sean capaces de levantarse sin romper nada. Que como conclusión unos digan que lo que tienen que hacer los otros es legalizarse y que hasta entonces no habrá más reuniones, y los otros contesten que lo mejor sería que les hicieran caso a ellos, que ya lo explicaron muy bien en Anoeta, es lo de menos. Nadie esperaba que la reunión diera más de sí. Hay que hacer historia pero con mesura, día a día y semana a semana y escribiendo un capítulo detrás de otro, despacito y con buena letra. Y los que se empeñen en quedarse quietos, que los sigue habiendo, acabaran como una antigüedad o, mejor dicho, como una antigualla.
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