miércoles, 29 de agosto de 2007

Dos muertes

El de ayer fue un día luctuoso. Amaneció con la noticia de la muerte del escritor Francisco Umbral y rompió la tarde con el fallecimiento de Antonio Puerta, el futbolista del Sevilla. El escritor, de setenta y dos años de edad, ya llevaba un tiempo con la salud quebrada. Al jugador, un deportista profesional de veintidós años en la plenitud de la vida, le falló el corazón en mitad de un partido aunque su fortaleza física y los cuidados médicos le procuraron una prórroga de cincuenta horas que, desgraciadamente, no le sirvió de nada. La muerte nos iguala y nadie escapa de ella, ni el escritor en el ocaso de su vida ni el deportista entrenado para llegar al límite de las posibilidades de su físico. Pero una cosa es que la muerte nos iguale, y otra que los que quedamos vivos lo aceptemos así. Y_hoy en día las nuevas herramientas de la información nos permiten hacer un pequeño estudio de campo sin movernos del asiento. Internet otra vez. Los medios españoles, por aquello de la inmediatez de la noticia, fueron arrumbando discretamente la muerte de Umbral, a la que la dedicaron la mañana, para centrarse en lo nuevo, en lo último. No se equivocaron a tenor de la respuesta de sus clientes, mensurable en forma de mensajes y número de lecturas. Si no hay nada más viejo que un periódico de la víspera, ya me dirán de una web o de un informativo de radio. Fuera de aquí, en la Europa culta y cultivada, Antonio Puerta aparecía en las ediciones digitales de los principales diarios. Nada de Umbral. Será por el idioma, aunque el escritor fuera suficientemente traducido en vida. Un vistazo a Sudamérica y sí, allí sí parecen haberle leído y les ha interesado su desaparición casi tanto como la del futbolista. Es una constatación, no una valoración. Eso, usted mismo.

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