sábado, 1 de septiembre de 2007

Abuso de menores

Se llaman Chloe Hegland y Zhang Huinei. La primera es una niña canadiense y tiene diez años de edad. La segunda es china y es dos años más joven. Ambas han salido en esos minutos que reservan los noticiarios para las curiosidades que no tienen cabida en el resto de las secciones. La niña canadiense es hábil con el balón de fútbol. Tanto que le han contado 155 toques en medio minuto, que es capaz de convertir en 40.000 durante cuatro horas. Habrá que preguntar qué siente una niña de diez años durante esas cuatro horas que está dando toquecitos a un balón, y también, por supuesto, cuántas horas ha tenido que entrenar antes a diario para completar el numerito. Preguntarlo que opinan sus padres al respecto resulta ocioso. Seguro que están encantados de ver a su hija en televisión. Claro que eso no es nada si lo comparamos con la ‘hazaña’ que ha realizado Zhang, a sus ocho años. Se ha recorrido a la carrera los 3.558 kilómetros que separan la provincia donde nació de Pekín. Empezó a correr el 3 de julio y llegó a la capital el domingo pasado, así que ha recorrido a diario unos sesenta y cinco kilómetros. En las fotos aparece de la mano de su padre empapada por la lluvia y detrás de su sonrisa transmite fragilidad, toda la que puede transmitir una niña de ocho años que acaba de hacer semejante barbaridad. Su padre en cambio muestra el semblante serio del hombre determinado a conseguir un objetivo. Quiere que su hija llegue a correr un día la maratón de unos Juegos Olímpicos y ha debido de calcular que éste es el mejor método de entrenamiento para conseguirlo. No es el primero ni el único. Otros presentan a sus hijas a concursos donde imitan a cantantes que podrían ser sus bisabuelas. Esta modalidad de abuso de menores sigue sin estar tipificada.

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