sábado, 29 de septiembre de 2007

Constitución

Habrá que pensar en pedir a Jordi Sevilla que si ya ha echado un par de tardes enseñando Economía a Zapatero, se tome al menos una mañanita para dar unas nociones de aritmética a la vicepresidenta Fernández de la Vega, quien ayer respondió al discurso y anuncio de referéndum de Ibarretxe “con tres palabras: Constitución, Constitución y Constitución”. Paupérrima reacción de la vicepresidenta, que a estas alturas ya debería saber distinguir que una palabra repetida tres veces, sigue siendo una palabra y no tres. A De la Vega la faltó unir las yemas de los dedos índice y pulgar de cada mano a la altura de las sienes y entrecerrar los ojos para recitar su mantra:_Constitución, Constitución, Constitución... ummmmm. Y es que el discurso de los políticos españoles hace tiempo que ha quedado reducido a una eterna repetición de tópicos recurrentes. Al menos De la Vega no estuvo en plan faltón, como Pastor, que nada más terminar la sesión de la mañana, le dedicó al lehendakari una serie de epítetos como esperpento, iluminado o mesías. ¡Gran nivel argumental, vive Dios!, propio de un tipo al que le pones una chilaba y no tiene precio en uno de esos mercados medievales que tanto proliferan ahora por nuestros pueblos y ciudades. Cabría preguntar a la del mantra y al de la chilaba, y ustedes ¿qué saben hacer? o, lo que es lo mismo, ¿qué proponen para solucionar este eterno conflicto además de recitar Constitución, Constitución, Constitución?. ¿Saben alguna otra palabra que les sirva al menos para hacer la parejita?. Ah, sí, se me olvidaba. Saben decir transversalidad que aunque pentasílaba, también han estado repitiendo con cierta soltura los últimos tiempos. Yo también me sé dos palabras para describir lo suyo: im-presionante.

llévame a Menéame Menéame mira lo que se habla en la blogosfera Technorati: Constitución lleva este post a los favoritos de Google GBookmarks: marcar