Todos aquellos que no hacen más que quejarse de lo que ha subido la vida, de lo caro que está todo y clamar que el Euribor va a acabar con nosotros, harían bien en llorar menos y tomar ejemplo de algunos de sus semejantes (es una manera de hablar) que sufren en silencio los estragos de la inflación en su cesta de la compra. En lugar de quejarse tanto deberían leer la revista Forbes, esa que nos da cada año la lista de los más ricos del mundo, para comprobar lo que sufren esos ricos para sobrellevar el día a día. Según la revista, a los multimillonarios americanos les ha subido la cesta de la compra un 6 por cien, más del doble del IPC que ha afectado a sus conciudadanos digamos normales. Y no queda ahí la cosa. En los últimos treinta años, los ricos han sufrido una inflación acumulada del 672 por cien, cuando el IPC_ordinario en el país durante estas tres décadas ha subido un 265 por cien. Así, ya me dirán ustedes quién es el guapo que se compra un Ferrari Testarossa o un yate de treinta metros. Bastante tienen con llenar la nevera cada semana si el kilo de caviar del Caspio se les ha puesto a más de siete mil euros y la caja de Dom Perignon ha pasado de menos de los mil euros a los 1.225 de ahora, así, de golpe y porrazo. Y_ponte a vestirte, con los zapatos Gucci a 330 euros, un nueve por ciento más que la temporada pasada por un simple par de zapatos. Por no hablar de la ropa, que un abrigo ruso de piel ya se ha puesto en los 164.000 euros, y no se les cae la cara de vergüenza en la tienda. Tal y como se ha puesto la vida, como para pensar en retocar el lifting, que antes ya se podía, chica, pero ahora, a más de 12.000 euros, hay que pensárselo dos veces. Y_usted poniendo el grito en el cielo porque dicen que va a subir el pan. Es que hay gente que se queja de vicio.
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