viernes 28 de septiembre de 2007
Hipócritas
La muerte de dos soldados españoles en Afganistán (el ecuatoriano vino a recuperar sus raíces en la madre patria según la emisora de los obispos) le ha vuelto a servir al PP para sacar sus fantasmas del armario y arrojárselos a la cara al presidente del Gobierno. ¿No llegaste tú a La Moncloa con el discurso pacifista contra la guerra de Irak?. Pues en Afganistán también hay una guerra a la que tú envías soldados a morir. Que lo sepa la opinión pública. Sí, esa que Aznar quería cambiar con la ayuda de Bush, según nos vamos enterando ahora que se han desvelado las actas de sus reuniones en el rancho Crawford. La razón por la que se han desvelado ahora esos papeles y no en otro momento, daría para mucho más de una columna, así que por hacer un resumen podríamos encontrar los motivos en la llamada ‘guerra de medios’, que ya alcanza hasta un poco más arriba de los aledaños del poder. Las guerras, los muertos, no son más que una parte más o menos importante de esa gigantesca partida que juegan los poderosos del mundo. Nos dijeron que fueron a Afganistán a luchar contra el terrorismo y a liberar a una sociedad sojuzgada por los fanáticos talibanes. El burka fue el icono de aquella guerra. Hoy, miles de muertos después, el burka sigue cubriendo a la inmensa mayoría de las afganas sin que a nadie le preocupe lo más mínimo. En realidad las mujeres afganas les preocupan lo mismo que las mujeres árabes, invisibles bajo mil velos, mientras siga manando el petróleo. También nos dijeron que había que ir a Irak a acabar con un dictador y establecer una democracia. Son los mismos que han permitido durante más de cuatro décadas un brutal régimen militar en Birmania. Ahora han enviado a un observador allí para ser testigo de la matanza que se avecina. Un asunto interno en el que no cabe intervenir.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada