jueves, 8 de noviembre de 2007

Dos países donde nunca pasa nada

Hace unos años, cuando este país era mucho más turbulento de lo que es ahora, era bastante común oír aquello de que "yo quiero ser belga". Era una forma de reclamar con indisimulada envidia el aburrimiento de las asentadas democracias europeas, donde "nunca pasaba nada", porque todo estaba bajo control, que no quiere decir lo mismo que "atado y bien atado" como nos lo dejaron aquí. Pero ahora va a resultar que con el paso del tiempo, algunos europeos acabarán reclamando que quieren ser españoles y no precisamente por la paella, la sangría y el sol. En Bélgica, país sinónimo de aburrimiento, llevan 150 días sin Gobierno, que se dice pronto, y la cosa no tiene visos de solucionarse pronto. Al contrario, la decisión de la mayoría flamenca de escindir el distrito electoral de Bruselas deja a los ciudadanos francófonos que viven en barrios de mayoría flamenca sin opción de votar a sus partidos. Lo que podría interpretarse como un abuso de la mayoría flamenca, cabe observarlo como un movimiento de autodefensa. La capitalidad europea de la capital belga está atrayendo a un gran número de francófonos que, instalándose en barrios tradicionalmente flamencos han empezado a cambiar significativamente el perfil de dichos barrios, desvirtuando el reparto original del puzzle bruselense, que constituye el tercer distrito electoral del país.
La dificultad de formar un Gobierno a partir de un obligado pacto entre partidos flamencos y valones tiene ahora el añadido de lo ocurrido en Bruselas. Se habla ya de partición del país, aunque no parece que la sangre secesionista llegará la río de la separación de dos comunidades que han convivido durante tantos años dándose educadamente la espalda. Pero aunque de momento la cosa no parece que vaya a pasar a mayores, Bélgica está mucho más entretenida de lo que asegura el tópico.
Y qué decir de Finlandia un país que sólo sale en los periódicos por los éxitos de sus esquiadores. Al grito de "la humanidad está sobrevalorada", que a saber lo que quería decir, un tipo ha puesto a su país en la apertura de los informativos de toda Europa tras llevarse por delante a tiros a ocho personas en un instituto. Que lo anunciara de víspera en Youtube es sólo un signo de los tiempos. Hasta ahora los finlandeses, los noruegos y demás vecinos del norte se suicidaban solos y en silencio, probablemente de puro aburrimiento, importar la moda americana de buscarse compañía para quitarse de en medio no es una buena noticia. ¡Cómo se han puesto los países donde nunca pasa nada!


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