martes, 6 de junio de 2006

La sutileza política del PP

Dice Zapatero que la cintura es la esencia de la política. Será, si él lo dice. Lo que no lo es, o al menos no para la derecha española, es la sutileza. Nunca lo ha sido. La sutileza denota pensamiento, capacidad de discernimiento, en fin, virtudes en las que la derecha española nunca ha puesto especial énfasis. Antes al contrario. Ellos son más de piñón fijo, más de arreglar las cosas por la tremenda. Más de usar la cabeza para embestir que para pensar. Lo mismo te montan una guerra civil que te dan un golpe de Estado. Como diría la esposa de Bush, son de los que arreglan todas las averías de la casa con una motosierra. Por eso llama la atención que en el PSOE, que ha hecho de la cintura la esencia de la democracia, les haya ofendido tanto la última intervención de Acebes, afirmando que el proyecto de Zapatero es el proyecto de ETA. En este caso, el ex ministro de Interior de Aznar ni siquiera ha necesitado sus célebres dos líneas de investigación para llegar a semejante conclusión. Le ha bastado con tirar del manual. De aquel viejo manual que tantas veces consultaron en comandita el PSOE y el PP hace no tanto tiempo. Cuando en el PSE mandaba uno de los actuales consejeros de FCC y día sí, y día también, formando dúo con Mayor Oreja, decía aquello de que el proyecto del lehendakari es el proyecto de ETA. Hemos vuelto a lo mismo aunque cambiando al acusado. Ahora le toca a Zapatero la identificación con el maligno. No puede haber síntoma más claro que demuestre el agotamiento del discurso de la derecha española. Y conociéndoles, uno duda de que eso sea lo bueno que pueda parecer a primera vista. Porque eso de identificar cualquier proyecto que no sea de su gusto con el maligno, empieza a tener, afotunadamente, fecha de caducidad por cese de negocio del maligno, y cuando eso ocurra, habrá que ver por donde continúa el discurso de Acebes y su banda mediática. Pocas salidas dialécticas le pueden quedar ya a quien indentifica al presidente del Gobierno con ETA, después de haberle acusado de traicionar a las víctimas y a la Constitución y de romper España dando alas a lo que ellos llaman los nacionalismos periféricos. ¿De qué más pueden acusar ya a este hombre si esta generalmente aceptado que no vale echarle la culpa del inminente fracaso de la selección española de fútbol?.

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