lunes, 5 de noviembre de 2007

Los nacionalistas siempre son los otros

La visita de los Reyes españoles a las ciudades de Ceuta y Melilla está dando mucho juego. Desde el impagable lapsus del secretario de organización del PSOE, José Blanco, refiriéndose en dos ocasiones a la "primera visita de los Reyes de España a Marruecos", hasta el espectáculo de los ciudadanos ceutíes agitando banderas, coreando pareados que proclaman su españolidad y abarrotando las calles por donde pasa la comitiva real gracias al cierre de colegios y comercios y a los autobuses urbanos gratuitos puestos a su disposición por las autoridades locales. Si estos no son modos coloniales, desde luego se les parecen mucho. No menos patético resultaba el espectáculo del otro lado de la valla fronteriza, con un millar de marroquíes, bastante jóvenes en su mayoría, según las imágenes de televisón, protestando por la presencia de los monarcas españoles y coreando eslóganes contra la "ocupación" de ambas ciudades. Los enviados especiales de las televisiones no acertaron a aclarar quién les pagaba a estos el transporte o les había concedido el día libre, si es que alguno tiene ocupación. En lo que sí han coincidido todos los informadores es en destacar el furor nacionalista que se ha desatado en Marruecos con motivo de la visita de los Reyes españoles, furor alentado precisamente por el caracter nacionalista(algunos enfatizan llamándole ultranacionalista) del partido que gobierna actualmente el país magrebí. Los miles de metros de tela rojigualda, la fiesta en los colegios, las tiendas cerradas y los "ole, ole, ole, somos españoles", son lo natural. Los nacionalistas, incluso furiosos y hasta ultras, son los otros. Siempre.
Los comentaristas y tertulianos que durante todo el día han estado hablando del viaje han coincidido también, en este caso sin distinción entre los que visten la camiseta de la derecha y los que visten la de la izquierda, en lo natural del carácter español de Ceuta y Melilla, pese a su ubicación geográfica en el continente africano, como coinciden en la españolidad de Gibraltar por su situación en la península ibérica. Y también están de acuerdo en que, con la Historia en la mano, la reivindicación marroquí sobre ambos enclaves es ridícula. En efecto, Marruecos obtuvo su independencia en 1956 y tanto Ceuta como Melilla, como Tanger o Ifni, pertenecieron a la corona de Castilla muchos siglos antes. La lógica colonial es aplastante. Y a todos, desde Izquiera Unida hasta el PP, les parece lo más natural.

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