jueves, 15 de noviembre de 2007

¿Sirven de algo los gestos?

Esta tarde, de 20:00 a 20:05, estamos todos convocados a apagar las luces de nuestros domicilios o de nuestros centros de trabajo. El apagón convocado por medio centenar de organizaciones ecologistas, pretende ser una llamada de atención al ciudadano para alertarle de su colaboración, voluntaria o involuntaria, en el cambio climático, y las consecuencias derivadas del mismo.
Dudo mucho de la eficacia real de la acción. De ésta y de otras similares, y dudo mucho más cuando las instituciones se apuntan al invento. Todavía, a mi edad, me queda el suficiente espíritu de mi rebeldía juvenil para desconfiar de actos reivindicativos en los que participe la autoridad competente, militar, económica o constitucional. ¡Qué la vamos a hacer!
No dudo de la buena voluntad de los convocantes, ni de la sincera preocupación de los ciudadanos que apaguen esta tarde la luz durante esos cinco minutos simbólicos. Pero no puedo evitar sospechar de la imagen del Teatro Arriaga de Bilbao, el paseo de La Concha en Donostia. o la Catedral de Toledo apagados durante cinco minutos cuando justo enfrente ya han colocado miles de bombillas de decoración navideña (de bajo consumo, eso sí) que se iluminarán en algunos casos antes de Diciembre. La iniciativa me suena demasiado a otras parecidas como la del 'Día sin mi coche', a las que las autoridades acuden en su vehículo oficial.
Al pueblo llano le corresponde reivindicar y a las instituciones atender a esas reivindicaciones, según el esquema clásico. Cuando las instituciones se suman a la reivindicación, malo. Como poco da la impresión de que reconocen de manera implícita que no son ellas las que ostentan el poder sino las multinacionales de la energía. Algo sospechábamos.

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