El Zubi Zuri o puente de Calatrava adquiere, jurisprudencia mediante, el caracter terrenal, que el divino arquitecto valenciano le quiso negar, aunque ese caracter terrenal ya se lo habían dado las decenas de ciudadanos que sufrieron severas costaladas y fracturas varias tras patinar en ese piso de vidrio tan mono como poco práctico que diseñó el artista para una ciudad en la que, pese al cambio climático, sigue lloviendo durante bastantes días.
No entiendo de arte más allá de lo que me aconseja mi propio sentido de la estética. Quizá por eso siempre he tenido una cierta sospecha cazurra hacia el arte moderno. Hay cosas, como esa lata de mierda de Piero Manzoni que se expone en la Tate Modern de Londres, que me divierten porque las considero una gamberrada simpática, aunque me divierte mucho más ver a un tipo observando la gamberrada sujetándose la barbilla con la mano. Lo que ya no me parece de recibo es que el presunto arte pase a convertirse en algo peligroso para el ciudadano poco advertido de las virtudes del artista. La pasarela de Calatrava ha causado numerosas bajas entre los bilbaínos, pero es que la última instalación de la mencionada Tate, que consiste en una enorme grieta en el suelo de hormigón de la Sala de Turbinas de dicho museo, que en algunos tramos podría tragarse a un niño de dos años, ya se ha cobrado quince heridos entre los visitantes. Doris Salcedo ideó picar directamente el suelo, supongo que con un martillo neumático, para denunciar el racismo y otra lacras de la sociedad. De momento Bilbao gana a Londres por goleada en esta peculiar competición de víctimas del arte. Faltaría más.
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1 comentarios:
Hoa!!
Soy patry y estoy "Haciendo amigos" en esto de los blogs, he leido el tuyo y mola!!
Pues me pasaré mas amenudo!!!
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