La Azoka, y su éxito, tienen más que ver con la militancia que con la cultura propiamente dicha. Desde los lejanos tiempos en los que se celebraba con unos cuantos stands en la plaza el mercado de Durango, donde el olor del papel impreso competía con el de la verdura, a estos en los que dispone de una magnífica instalación propia, la Azoka nació y ha ido creciendo gracias al entusiasmo de una parte de nuestra sociedad comprometida con la causa de la cultura, como lo estuvo antes con la causa antinuclear o está por la independencia, el feminismo o la ecología. Basta con fijarse en el paisaje humano que abarrotará estos días el pabellón de Durango y sus alrededores, para entender de lo que estamos hablando. La Azoka es el gran acontecimiento anual de la literatura en euskera y de la música de los compositores y grupos vascos gracias, sobre todo, a ese grupo humano que siempre ha estado dispuesto a arrimar el hombro y a pesar de otros sectores de la sociedad vasca que en el mejor de los casos han ignorado este fenómeno, cuando no han tratado directamente de dinamitarlo. Y quien habla de la Azoka de Durango, habla de Ibilaldia, Kilometroak, Korrika ... y tantos eventos por el estilo. ¿Quién no tiene esos días la sensación de haber visto esa cara en otro sitio, o de qué conozco yo a aquel que pasa por allí?
En la Azoka convivirán durante estos días las diferentes sensibilidades de esa parte de la sociedad vasca que cree firmemente en sus valores propios y en su derecho a tener un sitio bajo el sol. Y lo harán de forma pacífica y natural, compartiendo espacio la literatura más borroka, con la enciclopedia más clásica o los cuentos y el material pedagógico infantil, auténtico motor de esta industria. Siempre que voy a la Azoka, o sea, todos los años, no puedo evitar hacerme una pregunta mientras me sumerjo en la marea humana. Qué pensaría un ciudadano español provisto de la información que le proporcionan los medios de comunicación al uso, al que de pronto alguien colocara en medio de aquella marea. Y siempre me respondo lo mismo: que no entendería nada. Y no precisamente por su desconocimiento del euskera.
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2 comentarios:
Acertado comentario, Juan Carlos. Un antiguo conocido me dijo algo así como "aquí estamos, como siempre, en la romería"
Eso sí, entre tantas y tantas personas a las que he podido saludar en Durango, has faltado tú.
Kaixo Iñaki. Este año he andado tardón y he acertado. Hoy domingo por la mañana el hábitat de Landako era perfecto, suficiente gente para hacer ambiente pero sin llegar a la masificación que impide alcanzar los stands. Resultado: mayor facilidad para ver, elegir y comprar. Un roto en el bolsillo pero muy a gusto.
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