He dedicado un buen rato a repasar los periódicos del día para comprobar si todavía sobrevive la tradición de la inocentada en el papel prensa. Me temo que no. Que ese guiño al lector en forma de noticia increíble que los periódicos hacían cada 28 de diciembre, ha pasado a mejor vida. Lo que no me atrevo a afirmar es si el final de esa tradición obedece a que todos hemos perdido definitivamente la inocencia, o a que la credibilidad de los periódicos es tan baja hoy en día, que ya nos resulta imposible discernir entre la noticia de verdad y la inocentada. ¿Es posible que sea verdad que el obispo de Tenerife, Bernando Álvarez, haya dicho que hay menores que incitan al abuso sexual?. Me temo que sí, a pesar de las
matizaciones que ayer mismo hacía un colega suyo, o precisamente por la rapidez con la que dicho colega ha salido a matizar, que eso sí que suena a inocentada.
Lo que lamentablemente tampoco es una inocentada es el carpetazo que le han dado al suplemento Caduca hoy en Deia. Podría parecerlo, porque ya le vale a
Josetxu anunciar el final forzoso de su proyecto precisamente tal día como hoy, pero desgraciadamente es verdad. Si te sirve de consuelo, colega, recuerda que el sentido del humor es una de las diferencias entre los seres humanos y los animales, dicho sea sin ánimo de señalar.
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