martes, 4 de diciembre de 2007

Otorgando patentes de democracia

Curioso, pero sobre todo esclarecedor, lo que ha sucedido este fin de semana a derecha e izquierda de nuestro ombligo, y hablo sólo en términos geográficos, que de los otros está la cosa más confusa. Dos países han acudido a las urnas con resultados bien diferentes para sus mandatarios. De un lado, Rusia, donde Putin ha barrido con porcentajes que han alcanzado el 99 por cien de votos a su favor en Chechenia, ¡nada menos que en Chechenia!. De otro, Venezuela, donde Chávez no ha conseguido sacar adelante su reforma de la Constitución por apenas un punto porcentual, ni siquiera doscientas mil papeletas de diferencia sobre un total de unos nueve millones de sufragios.
Putin es un personaje a todas luces siniestro, valga la paradoja, al que lo mismo acusan de estar detrás de la muerte de una periodista, que de la de un espía retirado, o del envenenamiento de un político de una exrepública soviética. Pero es un personaje homologado por las democracias occidentales, con derecho a asiento en los foros más importantes, en los que su voz se escucha con atención. Su política en Chechenia, o su forma de resolver crisis como la de la escuela de Beslan o aquel teatro de Moscú, son sólo pequeños detalles que no pueden empañar el papel del líder de un país que sigue siendo una potencia mundial con una población de cientos de millones de consumidores de productos occidentales, a la par que mano de obra barata (y muy cualificada) para producir dichos bienes.
Chávez es otra cosa a ojos de los guardianes de las esencias democráticas del mundo. Es un militar golpista que está sojuzgando a los venezolanos a base de ganar elecciones que tienen que estar obligatoriamente manipuladas, como decían de este referéndum, cuyo resultado, favorable a su convocante, ya adelantaban la víspera algunos 'expertos' que han tenido siempre el 'Selecciones del Reader's Digest' como lectura de cabecera. Pretendía el militarote nada menos que perpetuarse en el poder de por vida, sin considerar que ese es privilegio reservado a testas coronadas. Que sólo quisiera cambiar la norma que en la Constitución venezolana limita el número de mandatos de un presidente, es lo de menos. En Francia, en España...en tantos sitios, un presidente de Gobierno, sea central o autonómico, puede presentarse a las elecciones que quiera sin que nadie se llame a escándalo. Si Chávez pretende hacer lo mismo es un nuevo Fidel Castro.
No me gusta que los gobiernos estén en manos de militares, y no tenía una idea preconcebida sobre el resultado del referéndum venezolano, porque no me gustan los maniqueísmos y hay mucho de maniqueo en lo que se dice y escribe hoy en día sobre Venezuela. Pero si algo me ha gustado de lo que ha ocurrido es que ha dejado con el culo al aire a todos esos fatuos que se dedican a conceder patentes de democracia.

llévame a Menéame Menéame mira lo que se habla en la blogosfera Technorati: Venezuela lleva este post a los favoritos de Google GBookmarks: marcar