Hace treinta años (este año se cumplen treinta años de casi todo) un camión cisterna cargado de gas hizo explosión cuando pasaba justo al lado de un camping en Tarragona en pleno mes de julio. Murieron 217 personas y hubo 67 heridos graves a los que supongo arrastrando terribles secuelas físicas y psíquicas.
No sé si treinta años es tiempo suficiente para tomar distancia de una tragedia de estas dimensiones, ni si realmente merece la pena tomar como base de un argumento un suceso que causó más de doscientos muertos, para hacer una película banal a más no poder, con una sucesión de historias inconexas cuya única justificación parece el conducir al espectador a la escena final de una explosión apocalíptica.
Se trata además de un accidente. Terrible, pero accidente a fin de cuentas, sin ninguna connotación política, ni más trascendencia que la que afecta a sus víctimas.
Podría entender que se haga una película sobre las Torres Gemelas, o sobre los trenes de Madrid, aunque ésta, seguramente no se hará nunca precisamente porque sus víctimas se opondrán a revivir su tragedia viendo a sus familiares encarnados por algunos actores y actrices de moda.
Las víctimas de Los Alfaques no tienen, que yo sepa, asociación que defienda su memoria y su derecho a olvidar. Me gustaría conocer su opinión de la película, y del que tomó la decisión de emitirla. ¿Qué tal si la próxima vez nos sorprenden con un film sobre lo que ocurrió con el aceite de colza?.
Menéame
Technorati: accidentes
GBookmarks: marcar
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada