
La semana pasada Gasteiz, la capital administrativa de Euskadi, ha vivido convulsionada, si tenemos que hacer caso a los medios de comunicación, por la presencia del escritor galés de best sellers Ken Follet. El asunto es que Follet afirma que se inspiró en la Catedral vieja de la ciudad para escribir su último libro, "Un mundo sin fin", continuidad de su anterior éxito editorial "Los pilares de la tierra". Dicen los que ya han leído el libro que las referencias a la catedral de Gasteiz se agotan en cinco páginas y que puede que haya servido como fuente de inspiración de la obra, pero que difícilmente se enterarán los lectores de Follet en Alabama o Charleroi pongamos por caso.
El autor eligió con este motivo la ciudad para que fuera escenario del lanzamiento de la versión en castellano de su obra, y las autoridades locales aprovecharon a la vez el evento para tratar de promocionar el nombre de la ciudad uniéndola al del autor y su ampliamente vendida obra literaria. Una operación de marketing que tuvo como cumbre la erección de una estatua de cuerpo entero de Ken Follet, un honor que históricamente suele estar reservado para figuras locales que han destacado especialmente en alguna faceta. Y es llegado a este punto donde me surge la duda de si las autoridades locales se han empleado con oportunismo y han visto en la novela del autor galés una especie de catálogo turístico de difusión mundial, o han pecado de un aldeanismo que ha equiparado Gasteiz con Villar del Río, aquel pueblo que imaginó Berlanga para recibir a míster Marshall.
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1 comentarios:
Leí Los Pilares de la Tierra, dejado por un amigo mientras yo estaba con la pierna escayolada. Y entonces me gustó, aunque no sé si seré capaz de volver a leer el libro.
Pero voto por el aldeanismo. Según he leído en la Red, no ha sido muy entusiasta la respuesta de Follet, al menos en su web.
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