sábado, 19 de enero de 2008

Periodismo de investigación

No tengo muy claro hasta qué punto tienen razón de ser las quejas de algunos gremios profesionales sobre el trato que dan a su oficio el periodismo y la ficción (obsérvese que mantengo la división políticamente correcta). Acabo de leer en un diario de amplia difusión que los médicos no se ven reflejados en la imagen que de ellos dan las teleseries y que han observado que últimamente los pacientes vienen exigiéndoles tratamientos complejos, como los que prescribe House, por poner un ejemplo, cuando lo suyo se arregla con un gelocatil.
Los policías han constituido históricamente un sector que ha protestado lo suyo por la imagen que de su profesión se da en la televisión. Dicen que no son Harry el sucio ni los hombres de Paco y que, además, los guionistas se dedican a dinamitarles el trabajo dando pistas a los malos. No sé dónde he leído yo que desde que dan CSI, los malotes apenas dejan huellas en el escenario del crimen.
Pero no sólo la televisión contribuye a divulgar las habilidades de los cuerpos de seguridad en su lucha diaria contra el crimen (joder qué bien me ha quedado). La prensa escrita no le ha ido a la zaga. Es más, desde el histórico 'El Caso', los periódicos han contribuido decisivamente a la popularización de los métodos de investigación criminal.
El diario 'Público' ha continuado con la tradición publicando una clase teórico-práctica de cómo se debe redactar una carta de ETA exigiendo el llamado impuesto revolucionario. Apoyado en las modernas técnicas de edición, el diario reproduce una falsa carta de extorsión de ETA remitida por un grupo de vulgares chorizos, documentando los errores que han cometido, con profusión de colorines y explicaciones. Desde el código alfanumérico que utiliza ETA en la cabecera para llevar un control de sus misivas, hasta la explicación de que el sello de la organización es siempre un tampón redondo y no la chapuza cuadrada que usaron los chantajistas, pasando por detalles muy concretos de la redacción del texto. Tan completo es el trabajo que muy torpe tendrá que ser el siguiente que se le ocurra la brillante idea de hacerse pasar por recaudador de ETA para que no le crean. Una pena que no haya forma de rescatar el artículo en la edición digital del periódico. ¿Se habrán dado cuenta, o alguien les ha dicho algo?
¿Era imprescindible aportar tanto detalle para ilustrar la información?. Creo que no, aunque lucida sí que queda la pieza, no voy a negarlo. ¿De dónde han sacado los de 'Publico' tantos y tan precisos datos?. De los mismos que se quejan de que les dinamitan el trabajo. A ver si nos aclaramos.

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3 comentarios:

Javier Vizcaíno dijo...

Pues sí, lo de Público es, cuandomenos, peculiar. Quién se iba a esperar que nos dieran un cursillo sobre eso...
También me suele cabrear cuando en determinadas informaciones se ofrecen datos superfluos tratando de dar una imagen de superdocumentación. hablo de detalles que pueden ser muy peligrosos, como cuando se dice "En este portal, el número nueve de la calle XXXX de XXXX, vive XXXX, concejal de tal partido, que esta mañana se ha encontrado con un paquete bomba...."
Ah!!! Y sobre series que distorsionan la realidad, también tenemos lo nuestro. Desde Lou Grant, que tenía un pase... a la inefable "Periodistas".

Juan Carlos Latxaga dijo...

Creo que es un buen tema de debate para los profesionales esta obsesión por aportar datos sin pararse a pensar en las consecuencias. Y lo mismo ocurre con la historieta de tapar las caras a los menores en las fotos cuando son de aquí mientras se publican primeros planos espeluznantes de niños palestinos, afganos o del tercer mundo en general.

mikel dijo...

Y hablando de gremios, el mío de enseñantes sale poco menos que apalizado en todas las ocasiones. Los niños de los Serrano en clase son vomitivos, los de Querido maestro, tontosdelculo, las clases que aparecen de los institutos yankis son poco menos que un cachondeo y nuestros peques han aprendido de esas clases que cuando suena la sirena tienen todo el permiso del mundo para salir pitando al pasillo y dejarte con la palabra en la boca, merde! Eso sí, para entrar mucha prisa no tienen...

Luego ha habido pelis como mentes peligrosas o alguna del tipo Charles Bronson que tanto le gustan a JV donde parece que lo único que educa es el palo y tentetieso, y si es USA, hasta las pistolas valen. Merde otra vez!