La víctima se llama Perry Price y era un profesor de matemáticas que estaba cazando gansos y dejó confiadamente la escopeta en la parte trasera de la furgoneta sin sospechar de las intenciones de su perro, cuya identidad y profesión la policía no ha facilitado todavía, como tampoco ha aventurado cuál ha podido ser el móvil del crimen.
Valdano describió aquella vez que Chendo intentó hacerle un caño a Maradona con una frase genial: "Es como si los pajaritos se tirasen a las escopetas". De momento, al menos en Texas, los perros ya empiezan a tomar la iniciativa. Si la cosa pasara a mayores no sería descartable que en el Estado natal de los Bush alguien propusiera una reforma del código penal para incluir a los canes asesinos en los supuestos de aplicación de la pena de muerte.
La noticia, como estrambótica, supera incluso a la del chaval de Bilbao que intentó estrangular a su padre con el cable de la vídeo consola porque le desenchufó el juguetito. La próxima vez seguro que le compra algo inalámbrico.
Ah, y por acabar con otro tópico, a partir de ahora lo de que el perro es el mejor amigo del hombre habrá que matizarlo.
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4 comentarios:
Ya veo que no solo coincidimos bajo el Arco de San Mamés ;-)
¿Por qué lo dices?
Porque ayer recogía la misma noticia en mi blog... sin haberte leído antes ;-)
Acabo de entrar en tu blog. Ja, ja, ja,
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