martes, 8 de enero de 2008

Vuelve Bono, vuelve el hombre

La verdad es que no sé de qué me sorprendo a mi edad y con las películas que tengo vistas. A medida que el ministro de Interior de turno se apresura a dar explicaciones las cosas se suelen ir aclarando. Ya sé que un ministro de Interior está obligado a defender a los policías que están bajo su responsabilidad política. Lo que no tengo tan claro es dónde está el límite de esa defensa. Rubalcaba dio a conocer en rueda de prensa la versión de la guardia civil respecto a cómo se produjeron las heridas del detenido por su presunta pertenencia a ETA. Versión que "hago mía", añadió el ministro. ¿Significa que el ministro dimitirá si el juzgado de Donostia que está investigando el asunto descubre que esa versión no se ajusta a la verdad? o por el contrario ¿quiere decir que el ministro está completamente seguro de que el juzgado no dirá nada diferente a la versión oficial?. Escribo de memoria pero creo que Rubalcaba también estaba en aquel gobierno de Felipe González cuando aquello de "no hay pruebas ni las habrá".
Lo peor es la actitud de negar la mayor que han tenido y tienen todos los ministros de Interior españoles cuando se han cruzado con el asunto de la tortura, pese a las reiteradas denuncias de organizaciones tan poco sospechosas como Amnistía Internacional o a algunas evidencias como las fotografías de Unai Romano, o muertes como la de Mikel Zabalza o Joxe Arregi.
Rectifico. Lo peor no es esa actitud. Lo peor son actitudes chulescas como la del católico y apostólico ex ministro y retornado a la política José Bono. "Si yo tuviese que dirigir un consejo a los guardias civiles les diría que no haya bajas, pero que si tiene que haberlas que no sean nuestras", ha dicho hoy en Radio Nacional a modo de particular versión de los hechos. ¿Alguna pregunta más?.

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