Nada nuevo ni inesperado. Como tampoco lo es que en un auto de Garzón sólo quede claro lo de cortar la luz y el agua. El resto deja tantos flecos que los próximos meses volveremos a asistir a una sucesión de disputas, denuncias, declaraciones y peticiones entre partidos, de unos partidos a otros y de partidos a jueces, para que cese éste o aquél alcalde, o para que la Mesa del parlamento vasco disuelva el grupo parlamentario de EHAK. Nada nuevo tampoco. A veces parece que Garzón redacta sus autos de manera que sirvan de guión para que los políticos continuen con sus disputas. Ya no sé si los políticos influyen en los jueces, o éstos dibujan el programa de aquellos. Lo que cada vez queda más claro es que Montesquieu hace tiempo que emigró, o más bien huyó despavorido, de este país.
Y lo que también está meridianamente claro es que esta nueva ilegalización tampoco servirá para nada más que para impedir que unas decenas de miles de ciudadanos vascos no puedan ejercer su derecho a votar a la formación política que quieran.
Tal vez este bucle diabólico en el que permanecemos enredados podría empezar a aclararse si esos miles de ciudadanos que se ven privados de su derecho a voto dijeran a los que han ordenado poner la bomba que ha estallado en el juzgado de Bergara, o a los que intentaron hacer estallar un artefacto en Getxo, que sus bombas tampoco sirven para nada más que para todos los ciudadanos de este país vivan en un constante sobresalto y privados de su derecho a vivir en paz. Pero tampoco parece que esta vez vaya a suceder el milagro. Es todo tan cansino, tan repetitivo, tan predecible, que hasta suena absurdo hablar otra vez de lo mismo.
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2 comentarios:
Decir que es profundamente injusto eso de las ilegalizaciones es ser reiterativo y creo que todos estamos de acuerdo (o casi todos), pero cada vez que se acercan las generales mis colegas de la izquierda abertzale suelen decir que es una bobada votar en esas, porque ese es un parlamento extranjero y no hay que entrar en su juego. Que te quiten tu derecho a votar es una injusticia, que no sepas para qué lo quieres es otra. Ya sabes, los ácratas somos sospechosos siempre.
Buena reflexión 'vive Dios!. En la izquierda abertzale nunca ha estado claro ese tema de la participación y la presencia en las instituciones, pero que no sepa qué hacer con su derecho no es razón para quitárselo.
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