miércoles, 27 de febrero de 2008

El racismo ni se crea ni se destruye, solo se transforma


Me gustaría saber qué ocurriría aquí si un candidato acusara a otro de ser musulmán. Lo más probable es que a ninguno de nuestros políticos se le ocurriría utilizar semejante arma porque inmediatamente sería tachado de racista y se le volvería en su contra como un boomerang. Sin embargo, en EE.UU. ha ocurrido y, al parecer, a ellos les ha parecido de lo más normal. De pronto ha aparecido una foto del candidato Barak Obama luciendo un atuendo somalí, con túnica y turbante, lo que equivale a acusarle de ser musulmán. La más elemental asociación de ideas en las mentes de los votantes situaría a Obama por lo menos en la zona cero que dejaron las Torres Gemelas. Para completar la información, alguien ha deslizado que, casualmente, Barak Obama nunca utiliza su segundo nombre, Hussein, que le hace tocayo nada menos que de Sadam.
La mano que mece esta cuna ha salido obviamente del equipo de Hillary Clinton aunque ésta lo ha negado todo como buen abogado. Es lo mismo. El daño ya está hecho. De nada le va a servir al candidato demócrata explicar que esa foto se la hicieron en 2006 durante una vista a Kenya y que la vestimenta era un regalo de un grupo de ancianos en honor al padre del actual candidato, originario de aquel país.
La estratagema electoral pone de manifiesto que, como la energía, el racismo ni se crea ni se destruye, sólo se transforma o se traslada de un grupo étnico a otro. Hace tiempo que el Ku Klux Klan dejó de colgar negros en Alabama. Ya son muchos los políticos influyentes de ese color, y aunque su presencia en las altas instancias políticas, económicas o sociales, no esté todavía en proporción con lo que se ve en las calles, los negros ya están asimilados por los 'wasp' hasta el punto de que han asumido con naturalidad que uno de ellos pueda llegar hasta la Casa Blanca. ¿O no?.
También los hispanos son ya lo suficientemente numerosos como para ser tenidos en cuenta, sobre todo en los Estados fronterizos con México o en Florida. Tanto, que lo mismo Clinton que Obama mantienen en las televisiones tejanas anuncios en castellano, con felices mexicanos cantando rancheras que alaban a Obama y sonrientes colombianos entonando cumbias en honor a Hillary. Empiezan a dejar de ser simples 'espaldas mojadas'. Además, los hispanos son actualmente el solomillo de toda la carne de cañón que la Casa Blanca está exportando a Irak o a Afganistán y ya sabemos el respeto que les merece a los americanos un Ejército siempre dispuesto a defender las libertades y la democracia en cualquier lugar del mundo en el que estas peligren.
Pero los musulmanes son otra cosa. Son los que encarnan el mal. Son el enemigo con el que hay que acabar en esta versión moderna de las cruzadas. Y no lo pueden negar por mucho que intenten guardar las apariencias. A Obama no se le puede llamar negro, porque sería racista y políticamente incorrecto. Pero sí musulmán.

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2 comentarios:

mikel dijo...

Hay un periodista en USA, Bill Maher, que tiene un programa absolutamente destroyer y que lanza unos monólogos de este pelo:

http://nuevasleyes.blogspot.com



“Obviamente será Obama, Hillary o John McCain. Y da igual quién gane, estamos haciendo historia. Puede ser un paso gigante adelante para los negros, las mujeres o los zombies. (…) Obama tiene un slogan cojonudo “Podemos”. McCain tiene otro: “Ven a la luz”””

“Tras perder contra Obama, por fin Hillary llora después de la votación. Es la mayor paliza que un hombre negro le dio a una mujer desde que murió Ike Turner”.

“Parece que a Hillary le van mejor las cosas cuando va de víctima. Por eso, Bill hoy se ofreció para follarse a “Betty la fea”.


Otra perla:


"Los republicanos debería dejar de preocuparse con bajar los impuestos a los ricos (...) y centrarse en lo que todos ellos tienen en común: ¡SON GAYS! No mariquitas de comprar revistas de moda, sino maricones como Mark Foley mandando SMS a chicos, Ted Haggard follando con putos mientras se tomaba metaanfetas o Larry Craig teniendo sexo en los baños. No había visto una organización que proporcionase tantos homosexuales desde que dejé la iglesia católica"


Si aquí alguien dice algo parecido de la trotona de Pontevedra o del iluminado de León, buf! a la cárcel YA.

USA es otra cosa, para lo bueno y para lo malo, claro.

Juan Carlos Latxaga dijo...

A pesar de la Coca Cola, McDonals y Nike, seguimos estando muy lejos, efectivamente. Para lo bueno y para lo malo.