viernes, 1 de febrero de 2008

El reto de la innovación

Ayer se presentó Innobasque, la agencia vasca de innovación que bajo la presidencia de Pedro Luis Uriarte agrupa a unos cuatrocientos agentes económicos, culturales y sociales para trabajar en la búsqueda de lo que Uriarte define como segunda transformación de Euskadi, que resulta imprescindible para continuar con el impulso y la velocidad de crucero que hemos adquirido tras superar la tremenda crisis industrial de los ochenta. En el Euskalduna se citaron más de mil personas representando a los líderes de la sociedad vasca. Según calculó el lehendakari, en el palacio bilbaino se agrupaba prácticamente el 95 por ciento del PIB vasco.
Más de mil personas en las butacas y casi cuatrocientas en el escenario, disciplinadamente sentadas en filas arropando al presidente de la sociedad que se presentaba y al lehendakari. No me pude resistir a la tentación de analizar la composición de aquella especie de pared humana. Por el procedimiento de descontar corbatas, me salieron aproximadamente veinticinco mujeres en total, diseminadas aquí y allá, destacando por el colorido de sus ropas en aquella masa uniforme de trajes grises y azules corbatas. Habrá que empezar a pensar en innovar también por esa vía, o incluso antes que en otras facetas. Las mujeres no pueden vivir de las cuotas establecidas por ley en una sociedad que se pretende moderna y avanzada y que lo es, aunque siga bastante retrasada en esto de la igualdad. Si allí estaba representada la economía, la cultura y la sociedad vascas, habrá que concluir que el espacio que ocupa la mujer no es muy grande.
Pedro Luis Uriarte presentó una idea atractiva y planteó una necesidad evidente. Innobasque es más una cuestión filosófica o de actitud ante la vida, que un plan estratégico al uso de los que suelen hacer las empresas de todos los ámbitos. Uriarte e Ibarretxe hablaron más de las personas que de la economía y hablaron de poner ésta al servicio de aquellas.
Iniciativas como ésta son las que definen el futuro de una sociedad, pero no hubiera estado mal que los organizadores hubieran pensado en el presente. Ya sé que organizar un acto de este nivel es una tarea complicadísima, que requiere planificación y un calendario cerrado con mucha antelación. Pero la coincidencia con un partido de Copa del Athletic en San Mamés provocó que el noventa por ciento de los asistentes estuviera pendiente del reloj para correr a comprobar si el Athletic se había puesto a la tarea de innovar en su juego. Vana ilusión.
Por cierto, a los discursos de presentación les siguió un espectáculo de pompas de jabón. No sé si tomármelo como una metáfora

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