lunes, 25 de febrero de 2008

Esta noche, gran velada

Por fin llegó el día. En el rincón de la izquierda, Zapatero; en el de la derecha, Rajoy. En juego, un lugar en el rincón de la historia para el que pierda. Completemos el cartel a la usanza clásica. ¿A quién adjudicamos el papel de fino estilista?. Tal vez a Zapatero, siempre sonriente, con el talante bordado en el batín de raso brillante, punteando con el jab de izquierda, pero sin rematar nunca con el gancho al hígado del rival. Más preocupado de bailar alrededor del oponente manteniéndolo a distancia, que decidido a acabar con él por la vía rápida.
Dejemos pues para Rajoy el papel de rudo fajador. Le toca en su condición de aspirante que está obligado a tomar la iniciativa si quiere conseguir algo más que el match nulo con el que el campeón dice conformarse. Tendrá que buscar Rajoy el cuerpo a cuerpo y algún golpe bajo, tal y como sus mentores se han hartado de enseñarle en estos cuatro años en el gimnasio, si quiere hacer daño de verdad a un rival que ya ha visto cómo funciona la cosa en el combate de los teloneros. A Solbes, su compañero de gimnasio, le bastó con componer la figura con la guardia alta y puntear al rival desde el centro del cuadrilátero, para conseguir que acabara parando todos los golpes con la cara. Pizarro se noqueó él solo, y aunque consiguió acabar el combate de pie perdió claramente a los puntos, según las cartulinas de todos los jueces, excepto las de Jiménez Losantos, el único que le dio ganador.
Esta noche es la gran velada y los dos púgiles llegan en su punto exacto de peso y forma. No en vano ambos se han pasado los últimos días del gimnasio a la Casa de Campo y de la Casa de Campo al gimnasio, como aquel Kid Tarao que se inventó el inimitable Tony Leblanc. ¡Segundos fuera!
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3 comentarios:

Iñaki Murua dijo...

Y que no sea por falta de entrenadores

Javier Vizcaíno dijo...

Lo acabo de ver. Ni fu ni fa. Una de las dos alocuciones finales me ha devuelto al cine español de los cincuenta-sesenta o a programas del tipo "Ustedes son formidables". No daba crédito a lo que estaba oyendo.

Juan Carlos Latxaga dijo...

¿Te refieres a la historia de la niña que vivía en una casa y tenía unos papás con trabajo, JV?. Me pregunto quién de entre el numerosísimo equipo de asesores, fue capaz de perpetrar semejante cursilada. En qué manos se ponen los políticos, y en qué manos estamos todos, por la propiedad transitiva...