Y si desde la Casa Blanca no han dicho nada con más sustancia, qué esperar de nuestros tertulianos expertos en todo y demás analistas de mesa camilla. Pues eso. Que ellos ya lo sabían y que no les pilla por sorpresa. Y que ahora todo depende, de qué depende...
Al micrófono y por escrito, cada uno se está limitando ha expresar sus filias y sus fobias. Desde el insulto puro y duro al 'caimán', hasta el deseo de que se produzca en Cuba una transición ordenada 'al estilo de la española' (uno hasta se preguntaba esta mañana si Raúl Castro puede ser el Suárez cubano), pasando por quienes prefieren que la revolución sobreviva a Fidel en versión soft, o sea, como en China sobre poco más o menos, que en Cuba sí que hay mano de obra especializada y barata.
Como yo nunca he estado en Cuba ni conozco a ningún cubano (ni cubana) con el que haya podido hablar de lo suyo, no tengo una opinión más formada que la de los tertulianos. Lo único que sé es que con Fidel se cierra un capítulo irrepetible de la historia y que el mundo pierde el último de los referentes con los que ha venido contando desde 1917. Será lo que sea, pero ya nada será igual y los editores del Selecciones del Reader´s Digests tendrán que buscarse otro malo porque ya el único que les queda en nómina es el de Corea del Norte y ese pilla muy lejos.
Sobre todo lo demás, coincido plenamente con los tertulianos y con los analistas. Dependerá que quién sea el sucesor, de las ideas que tenga, de lo que piense el nuevo presidente de EE.UU., de la presión que hagan los de la Little Havana de Miami, de lo que puedan decir los propios cubanos... Pues eso, que veremos a ver.
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