lunes, 4 de febrero de 2008

Ética y estética (cirugía)

Lo cuenta El País en un extenso reportaje. Los menores se están enganchando a la cirugía estética hasta el punto de que empiezan a no ser pocos los casos en los que se acercan a las clínicas para que les pongan unas tetas nuevas o una nariz como la de determinado actor o actriz, que en esto de la estética los chicos no son menos que las chicas. Pero no culpemos alegremente a los chavales y a las chavalas de querer lucir como sus ídolos, cuando sus operaciones las sufragan sus progenitores, a menudo como premio por aprobar el curso, o como regalo de cumpleaños.
El asunto da para darle una vuelta, o dos. Calendario en mano, y año arriba, año abajo, los padres de estos adolescentes fueron en su día jóvenes que crecieron en los valores que afloraron en toda su plenitud en aquel mayo francés del 68. No es que estuvieran todos levantando los adoquines de las calles del barrio latino por si encontraban la playa debajo, pero sí que fueron (fuimos) influídos por todo aquello y lo que le rodeó, o vino después. La primavera de Praga, el pacifismo como reacción a Vietnam, los hippies, los últimos y sangrientos estertores del franquismo... Y no sigo que parezco el guionista de 'Cuéntame'. Ya sé que hubo también otras cosas y otras circunstancias, pero valores como la solidaridad o movimientos emergentes como los feministas o los ecologistas, estaban muy por encima de la estética personal, sin que eso quiera decir que las modas, o los modos, de vestir o de peinarse, no tuvieran también su importancia y las melenas, las barbas, o la guerra a los sujetadores, no fueron también señas de identidad de una generación. Pero lo eran en contraposición a la generación anterior, de corte de pelo mensual y mujeres decentes en el vestir. La moda, o lo que ahora se llama estilismo, era otra forma de llevar la contraria a los padres.
Y son aquellos jóvenes de entonces los que ahora regalan a sus hijas por su cumpleaños o por aprobar el curso unas tetas nuevas de plástico. Son aquellas chicas que lucharon contra el machismo, por su igualdad, por dejar de ser inferiores y meros objetos sexuales del hombre, además de sus cocineras, costureras y planchadoras, esclavas de zapatos de tacón para lucir después de la misa dominical, con tal de conseguir un buen partido, las que, ahora madres, animan a sus hijas a meterse en un quirófano para resultar más atractivas al hombre o para apostar por su físico por encima de otros valores.
A lo mejor resulta que la vida es circular y hemos dado la vuelta completa hasta volver al punto de partida, o a lo mejor es que nos han ganado aquellos a quienes un día creímos que habíamos derrotado.

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1 comentarios:

kurtxio dijo...

También es curioso ver que después de haber conseguido el acceso masivo a la universidad y a la formación de todo tipo, algunos consideren que lo mejor es formarse empezando por fuera.