viernes, 11 de abril de 2008

Al débil no le basta con despertar solidaridad

Hoy voy a hablar de fútbol, porque me gusta y porque me apetece después de lo visto ayer en televisión. Me refiero a lo que ocurrió en Getafe. Hablaré de fútbol pero no para hacer la crónica al uso sino desde mi faceta de sociólogo aficionado. Como siempre hay quien no se entera de nada relacionado con el fútbol porque mantiene su aversión a lo que los intelectuales, o pseudo intelectuales, definieron como el panem et circensis franquista, diré que en Getafe ocurrió uno de esos hechos que pasarán a la historia de este deporte y serán recordados por los siglos de los siglos, como aquel gol de Pelé que nunca marcó al portero checo Viktor, pero que todo el mundo que nos gusta el fútbol recordamos como el gol de Pelé. En Getafe ocurrió una especie de coitus interruptus futbolístico que, lejos de causar la hilaridad que suele provocar en el prójimo un evento semejante cuando ocurre entre las sábanas, ha devenido en una ola de solidaridad y la proclamación oficial de 'simpático equipo' para este conjunto que uno de los comentaristas de televisión situó en un barrio de Madrid. De hecho en el programa deportivo nocturno por excelencia ya proclamaron que desde anoche el segundo equipo de todos los españoles es el Getafe. He dicho.
Los que no les gusta el fútbol deberían haber visto el partido del Getafe contra el Bayern Munich. Seguro que después de los ciento veinte minutos que duró el partido hubieran cambiado de opinión o, al menos, hubieran empezado a entender por qué a los futboleros nos vuelve locos este deporte. Toda la vida, con sus grandezas y sus miserias se vio reflejada y resumida durante esas dos horas en un rectángulo de hierba de 105 por 70 metros. Todos los sentimientos humanos se sucedieron con intensidad a veces insoportable hasta llevar al personal del paroxismo de la desesperación a la felicidad rayana con el orgasmo, y viceversa. Todas las virtudes y todos los defectos, todas las grandezas y todas las miserias que es capaz de albergar el ser humano, fueron visibles y patentes anoche en aquel campo de fútbol. El afán de superación del débil contra el tesón del poderoso, el espíritu de supervivencia frente a los golpes más bajos de la fortuna, la solidaridad con el compañero y el valor para hacer frente a la responsabilidad propia, la fe en las propias posibilidades hasta el último aliento, la capacidad de levantarse después de caer, no una sino varias veces. La lucha del débil contra el fuerte, del pobre contra el rico, del proletario contra el aristócrata, la rebelión del chico de barrio que reivindica su orgullo de origen. Todo eso y mucho más fue el partido que jugaron anoche el Getafe y el Bayern Munich. Y como siempre o casi siempre ocurre en la vida real, el poderoso se impuso al débil, el rico al pobre y el chico de barrio volvió a su casa cabizbajo. Eso sí, toda la solidaridad y simpatía para el débil, para el derrotado. Se impone la realidad y nos queda el instinto paternal o maternal para dar un abrazo al que llora. A fin de cuentas, el débil siempre es uno de los nuestros. Y es que Dios ayuda a los buenos cuando son más que los malos.

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3 comentarios:

mikel dijo...

Y cada uno de los jugadores del DÉBIL, salió del estadio, cogió su deportivo de más de 80.000 euros y se marchó a su chalet de 300 metros cuadrados por planta. Ya. Y a pesar de perder van a cobrar igual, y Laudrup también aunque gritase Hijo de P... a no sé quién en el gol final.

Eso es el fútbol y te voy a contestar en mi blog con otra visión de ese mismo deporte. Empiezo a escribirlo ya.

Javier Vizcaíno dijo...

La cosa es que estoy totalmente de acuerdo con JC... perp al leer el comentario de Mikel, resulta que también lo estoy. ¡Estas contradicciones me van amatar!

Juan Carlos Latxaga dijo...

Vale Mikel, pero una cosa es lo que ganan los futbolistas del Getafe (que tampoco es lo que insinuas, esos son los del Madrí, que es otro barrio de la capital) y otra, la dimensión del club. Sólo por ponerte un ejemplo, el Bayern se ha gastado este año 32 millones de euros en el fichaje de uno de sus delanteros (el que metió su primer gol) mientras que el presupuesto total del Getafe para todo el año apenas pasa de los 45 millones de euros. Ahora me pongo a leer tu blog y te contesto