A nadie se le ha ocurrido comparar el proceder del Gobierno español en este caso, con la doctrina generalmente aceptada cuando los secuestradores son otra clase de piratas que llevan casi cincuenta años actuando en nuestras costas y territorios de interior, secuestrando, amenazando y matando. De acuerdo con esa doctrina no hay que pagar ningún rescate porque ese dinero sólo sirve para financiar más terror, y el que paga por salvar la vida propia o la de un familiar no sólo es un cobarde sino prácticamente un colaborador de los terroristas. Hay jurisprudencia al respecto y juicios pendientes de sentencia todavía. Veremos si cuando en las costas de Somalia secuestren otro barco, que lo secuestrarán, a alguien de por aquí se le ocurre decir que ha sucedido porque los piratas se han armado con el dinero que han recibido ahora.
El secretario general del PSE, preguntado al respecto, ha llegado a asegurar que ambas situaciones no son comparables, argumentando que aquí tenemos democracia y Estado de Derecho y en el Océano Indico no hay nada de eso. Siempre hay un comparador de guardia que establece cuándo algo es comparable y cuándo no. Así, hay delincuentes a los que se puede comprar la vida de inocentes a cambio de un precio, e inocentes que no tienen derecho a cometer la indignidad de comprar su vida porque están en manos de delincuentes que no deben cobrar de ninguna de las maneras.
Y así tenemos que el bien y el mal, la ética y la moral, son conceptos relativos, nunca absolutos, cuya vigencia suele estar en relación directa a los kilómetros de distancia que separan al comparador oficial con el asunto del que trata. Así, lo que aquí está muy mal, puede estar muy bien en otro hemisferio, o al revés. Sobran los ejemplos. Los Gobiernos españoles que más han demonizado la posibilidad de mantener un diálogo con los terroristas locales, han sido los primeros de la fila a la hora de sugerir, exigir o incluso prestar colaboración para que Gobiernos lejanos negocien con sus terroristas. Así, las salidas dialogadas propuestas para otras latitudes, se han negado siempre aquí. Es que no es lo mismo, dicen.
De idéntica forma ocurre cuando se habla de las naciones sin estado o del derecho de autodeterminación. Propóngales algo de eso e inmediatamente le recordarán el desastre de los Balcanes. Y si se le ocurre mentarles los casos de Escocia o Quebec, inmediatamente le dirán que no es lo mismo.
Es lo que tiene la ética pret a porter, que siempre sirve para salir del paso aunque no sea lo más elegante. Digamos, como dicen las dependientas de las tiendas de moda, que es una moral como muy ponible
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2 comentarios:
Me ha gustado mucho tu análisis sobre lo de los "comparadores", sobre todo la frase "Siempre hay un comparador de guardia que establece cuándo algo es comparable y cuándo no", que te la parafrasearé en algún escrito. Pero lo de negociar con gentes que dan por bueno el tiro en la nuca tiene una vuelta que me desgasta muchas neuronas.
JC, como siempre, me ha gustado tu comentario pero he echado en falta una palabra: hipocresía.
Veo que hay mucha gente que utiliza el según-quizás-depende para 'ponérselo' en el momento que más le convenga. Eso sí, negando ese mismo derecho al prójimo.
También veo que, por ese mismo motivo, hay gente que es muy aficionada al gris, con sus miles de matices tan susceptibles de subjetividad.
Y mientras tanto, a quien piensa en blanco-o-negro, no-nunca, sí-siempre, le llaman 'cuadriculao', aunque yo no voy a ser tan pedante como para decir que se le debería llamar íntegro/a.
Saludos.
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