Hay una coincidencia general en felicitarse por el hecho de que una mujer (y además embarazada, abundan) se haya puesto al frente de la tropa. Como los únicos que se lo han tomado poco menos que como una afrenta personal son los de la caverna radiofónica, se diría que hay incluso una razón añadida para felicitarse por la decisión de Zapatero.
No sé qué pensar. Lo primero que se me ocurre es lo mismo que pensé cuando abrieron las puertas del ejército profesional a las chicas. ¿La igualdad consiste en permitir a las mujeres que sufran lo que durante tantos años de antimilitarismo, tretas para librarse y objeción de conciencia tratamos de evitar los chicos para nosotros?. Se me dirá que sí, que si quieren igualdad para lo bueno, también para lo malo. Lo de lo bueno y lo malo daría para otro post.
Si admitimos que los ejércitos son un mal necesario, las chicas tienen el mismo derecho que los chicos para matar o que les maten. Por desgracia ya ha sucedido. Y una vez que han podido entrar en el Ejército, no hay razón para que no asciendan en el escalafón hasta el último galón y, en consecuencia, no hay motivo alguno para que no pueda haber una ministra de la cosa. Como tampoco habría motivo para que una mujer no asumiera la cartera de un ministerio duro de verdad, bajo cuyo mando hay también uniformados armados, como es el de Interior, cosa que todavía no hemos visto. ¿Por qué?.
¿El progreso consiste en mantener el actual estado de cosas admitiendo la existencia de los uniformados como un mal necesario, o se trata de ir pensando en la forma de cambiar esta situación?. Se me podrá tachar de ingenuo, de hippy, y hasta de rojo trasnochado por plantear semejante dilema, pero hay países armados hasta los dientes, y hay países a los que les basta con mantener una Policía mínimamente imprescindible. Tampoco me olvido que fue precisamente el PSOE quien nos metió en la OTAN.
Hace tiempo que el Ejército dejó se ser cosa de hombres como aquel coñac del anuncio, aunque algunas noticias que suelen producirse respecto a delitos de contenido sexual, dejan entrever que la mentalidad machista sigue muy instalada en un colectivo donde los atributos del hombre, siguen constituyendo demasiadas veces la razón de más peso sobre todo cuando se ponen encima de la mesa.
Confieso que no sé con qué carta quedarme. Cuando he visto a Carme Chacón pasar revista a la tropa, por un momento he pensado que la escena se podría estar desarrollando en uno de esos países nórdicos de los que tantas cosas hemos envidiado, el colmo de la modernidad. Pero también se me ha pasado por la cabeza que la escena podía corresponder a una película de Berlanga. O de Almodóvar. No sé.
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3 comentarios:
Hola,
ni hippy ni trasnochado. La igualdad no consiste en eso y se lo dice una que ha hecho muchas campañas publicitarias para ese tema.
Nunca los valores viriles, que no masculinos, dominaron tan perversamente bajo supuestas concesiones a la mujer.
Me dan ganas de perder el estilo, ese que predico, cuando veo cómo se utiliza a la mujer como un seguro de venta.
María Zambrano, Luce Irigary, Adela Cortina, Victoria Camps, y otras muchas más lo dejaron bien claro. No es eso.
Yo de política no sé nada, ¿se hace un casting para entrar?
Pues yo no veo ningún problema en que Rodríguez haya elegido a Chacón como Ministra de Defensa.
Seguramente, se lo habrá pensado mucho y se habrá dicho:
¿Quién en la persona más adecuada para llevar a morir y a matar a nuestros hombres y mujeres, cuando alguna Clinton o algún Obama decidan declarar la guerra a algún país porque esa noche han dormido mal? ... Y se ha acordado de Doña Carme.
Por otra parte, y ahora en serio, yo siempre he pensado que las personas que tienen el deber de dirigirnos -que no de ordenarnos- deberían ser gente cualificada en cada campo.
Es decir, Ministr*s de Economía, Finanzas, Hacienda... ¡no me pongan a un/a filósof*!
Ministr*s de Cultura... ¿un/a ingenier* agrónom*?
Ministro de Defensa... Mi lógica: pongan a un Teniente Coronel que seguro que hay alguno cercano a la ideología de ese partido, ¿o no?
Saludos.
Jo, yo he pensado lo mismo, o Berlanga o Almodovar. Pero no, el guión era de Zapatero, un chico que promete.
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