martes, 6 de mayo de 2008

Productos milagro, hipocresía y negocio

El aceite de girasol, incluido el que importan contaminado desde Ucrania, ha subido de precio un cuarenta por ciento en el último año. Pero éste no es un producto milagro, lo que es un milagro es que lo podamos seguir consumiendo. Los productos milagro son otra cosa. Son aquellos que nos hacen más guapos, más delgados, más altos y hasta unos pichabravas en apenas quince días y sin esfuerzo, si excluimos del concepto esfuerzo el aflojar el bolsillo de una forma desmesurada. Ahora en primavera, estamos en pleno agosto de los que comercian con ese tipo de productos, que para ellos si que constituyen un milagro, el de la multiplicación de los panes y de los peces, en forma de pildoritas milagrosas o ungüentos diversos. Ha llegado la hora de aligerarnos la ropa y algunos están esperándonos para aligerarnos los bolsillos.
Dicen los que saben de esto, que los consumidores acudimos a las farmacias convencidos de que tras la crucecita luminosa verde reside la solvencia y la seriedad de unos señores-as colegiados-as, tan serios y tan solventes ellos, que algunos se pasaron años negándose a vender preservativos o píldoras anticonceptivas.
Pero de lo que no hay noticia es de que alguno de estos colegiados-licenciados tan serios y responsables, se haya negado nunca a vender pastillas para adelgazar o cremas contra la celulitis. El colmo de la desfachatez lo he encontrado en esta noticia publicada en El País, sobre la advertencia que han hecho el presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid y su vicepresidenta, señalando que los productos milagro que se venden en las farmacias son tan ineficaces y tramposos como los que se venden en las teletiendas o a través de internet. Obsérvese que según la misma noticia cuatro de cada cinco ciudadanos madrileños consumen dichos productos.
Y siendo esto así, la pregunta insulta a la inteligencia por lo obvia. ¿Porque los farmacéuticos no se niegan a vender estos engañabobos si su propio presidente nos ha descubierto la falacia?. ¿Por cierto ¿tiene el presidente del Colegio farmacia propia?, y si la respuesta es afirmativa, ¿despacha estos productos?.Pues la respuesta es tan obvia como la primera pregunta. Los españoles se gastan 2.000 millones de euros al año en estos potingues, unos 60 euros por cabeza y año. Queda claro que el hecho de ser tan serios no es óbice para que se descojonen de nosotros a la cara. Eso sí, con bata blanca.

llévame a Menéame Menéame mira lo que se habla en la blogosfera Technorati: farmacias
lleva este post a los favoritos de Google GBookmarks: marcar