miércoles, 14 de mayo de 2008

Sentido del humor

Vale. Lo admito. A mi también me han pillado como a un pardillo. El friki que aparece en el post de aquí abajo reivindicando una presunta asociación en defensa de la prensa rosa, no es un friki propiamente dicho sino un actor, un buen actor, que ha encarnado el personaje creado por los del programa 'Sé lo que hicisteis' de la Sexta. No hay asociación, no hay página web y no hay frikis admiradores de Coto Matamoros o Belén Esteban. Perdón. Frikis admiradores de esos frikis seguro que hay, pero de momento no están asociados ni organizados.
Todo ha sido una broma de un programa que dedica la mayor parte de su tiempo ha despellejar con mucho humor a todos esos programas que se dedican a lo que se ha dado en llamar información rosa. Tienen un trabajo ingente, porque materia prima sigue habiendo de sobra, a pesar de algunos persianazos sonados. Todo ha sido una broma en la que hemos caído, además de mí, todas las televisiones, radios y prensa de información general y de la otra. Yo mismo extraje la información y el link del vídeo de la edición digital de un periódico de los llamados serios.
La broma nos ha puesto a todos al descubierto. Al estilo de las viejas inocentadas que antaño publicaban los periódicos cuando todavía se editaban en plomo y provocaban algún que otro malentendido, gracioso o no, los del programa que presenta Patricia Conde nos la han metido doblada a todos. Lo de contrastar las fuentes y todo eso queda para aprobar primer curso en la Facultad. Les ha bastado una página web chapucera, un actor y un texto delirante para que nos hayamos creído que hay por ahí una pandilla de individuos dispuestos a defender el presunto derecho de ciertos periodistas y programas a hurgar en la vida privada de los demás.
No es el hecho de haber picado lo que me preocupa. Al contrario, me divierte y me hace ser optimista el que todavía haya gente con la frescura de ideas y el ingenio suficiente para inventarse la trola. Lo que me preocupa de verdad es que hayamos llegado al punto de que vemos a un tipo que se parece a Miguel Ángel Rodríguez de joven, leyendo una proclama que hace cincuenta años le hubiera conducido directamente a un centro de reposo, en el mejor de los casos, y no sólo nos creemos que un tipo así puede existir de verdad, sino que algunos hasta le hicieron entrevistas.
Si confundir la realidad con lo imaginado es un síntoma psiquiátrico, debemos de estar todos locos. Dicho lo cual, yo me pido Napoleón. Clásico que es uno.

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