Los entierros civiles han existido toda la vida, valga la paradoja, como han existido los cementerios civiles, tierra no sagrada donde en tiempos iban a parar los huesos de ateos, suicidas y demás personal ajeno a lo que entonces era políticamente correcto, o sea, morirse en gracia de Dios. Junto al cementerio de mi pueblo, separado por una tapia, estaba el terreno donde iban a parar aquellos innombrables, que no tenían derecho ni siquiera a una lápida. A mí aquel trozo de tierra amurallado y lleno de malas hierbas me pareció siempre una especie de trastero, o peor, un basurero, a donde llevaban los cadáveres de personas cuya maldad en vida no podía ni siquiera imaginar si eran merecedores de semejante destino después de la muerte.
Los matrimonios civiles han sido cosa más reciente (me refiero al país donde se habla un idioma que se llama la lengua común), aunque sólo sea para los más jóvenes. Nuestros abuelos ya tuvieron la oportunidad de celebrarlos en tiempos de la República.
Había oído hablar de las Primeras Comuniones civiles, que venían a ser una especie de mezcla entre una puesta de largo en categoría infantil y el cobro del consabido impuesto revolucionario en forma de regalos caros por parte de los infantes con cuyo pago sus progenitores trataban de aliviar la mala conciencia que les creaba el disgusto que les habían dado a los abuelos. Los niños, y las niñas, celebraban un día una fiesta especial, pongamos que porque cumplían los diez años o porque Venus entraba en la constelación de Saturno, y así empataban con sus coleguillas de clase que se vestían de almirante de la Sexta Flota o de novia enana y recibían un montón de regalos.
De lo que no tenía noticia hasta hoy mismo, era de la existencia de los bautizos civiles. Pero ya están aquí y sean bienvenidos. Para que luego diga Fernández de la Vega que el Gobierno no puede evitar que los obispos sigan presidiendo los llamados funerales de Estado, porque la Iglesia es la que mejor domina los ritos, la pompa y la circunstancia...
Menéame
Technorati: bautizo
GBookmarks: marcar
2 comentarios:
Pues fíjate: Si entendemos el bautizo civil como una presentación ante la sociedad, la ciudad donde va a vivir, de un recién nacido, a mí me gusta. No sé si será en ese plan.
Es que ahora parece que se viene al mundo de incógnito, sin ninguna implicación ni relación con la sociedad.
A mí, que en un ayuntamiento se presente y salude a un nuevo empadronado me parece bien.
No sé si nos habíamos saludado o si nos conocemos en persona (World Café) En todo caso un saludo.
Ongi etorri Kanif. No, no nos hemos saludado ni hemos coincidido en el World Café (no estuve), pero te conozco por tu blog, la magnífica foto de carnet que ilustra tu perfil. Otro saludo para tí
Publicar un comentario en la entrada