Los expertos hablan del crack del 29 en Wall Street y pronostican llanto y crujir de dientes, pero la crisis económica tiene propiedades exfoliantes y en cuanto ha rascado un poquito, ha sacado a relucir el pelo de la dehesa que algunos ocultan bajo una gruesa capa de maquillaje democrático. Ahí ha salido Rajoy, el líder del extremo centro, tirándose en plancha para anunciar que mientras 180.000 inmigrantes cobran el paro, 20.000 españoles han tenido que pedir trabajo como temporeros en la vendimia francesa. Concentrado sin duda en dirigir cual Moisés a sus huestes en su infinito viaje al centro, el líder ungido no ha reparado en que si tantos inmigrantes están cobrando el paro será, básicamente, porque antes han estado cotizando religiosamente y pagando sus impuestos. Pero ese es un detalle menor en el trazo grueso del discurso del ellos y el nosotros que es el que de verdad importa en esta política de eslogan y marketing.
Los hermanos Lehman arruinados, el centro político español desempolvando el discurso más salvaje de Le Pen y para colmo los hackers haciendo de las suyas en el Gran Colisionador de Hadrones, un experimento que algunos científicos afirman que nos puede mandar, éste sí, al carajo, pero al carajo de verdad y a todos, desde los hermanos Lehman a los hermanos claretianos. Lo dicho. El apocalipsis ya está aquí. Todos a ponerse guapos para la foto.
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