martes, 16 de septiembre de 2008

El apocalipsis ya está aquí

Y nosotros preocupados por la famosa crisis del ladrillo. Al paso que vamos, el otoño caliente que anunciaban los clásicos va a alcanzar temperaturas infernales este año. Las noticias que llegan desde EE.UU. (allí es donde siempre se cuece todo) no pueden ser más descorazonadoras. La quiebra de Lehman Brothers, por ejemplo, nos vuelve a poner frente al espejo para descubrir nuestra pequeñez, enanez diría yo, y para confirmar, una vez más, las enciclopédicas dimensiones de nuestra ignorancia en materia económica. ¿Alguien sabía por estos pagos que los hermanos Lehman tenían un banco tan importante y que les iba tan mal?. Yo debo confesar que es la primera vez que oigo hablar de esta familia y, aunque me sepa mal decirlo, todavía no sé ni cuántos hermanos son los tales Lehman, ni si están casados, tienen hijos o cualquier otra circunstancia personal de esta familia que por su mala cabeza está a punto de mandarnos todos al carajo como Chavez a los yanquis. Pero mi ignorancia y la de mi círculo más próximo, me sabe peor cuando compruebo en las tertulias radiofónicas que todo el mundo estaba al cabo de la calle de las andanzas financieras de los susodichos Lehman, que son prácticamente como de la familia de los tertulianos. Y yo con estos pelos.
Los expertos hablan del crack del 29 en Wall Street y pronostican llanto y crujir de dientes, pero la crisis económica tiene propiedades exfoliantes y en cuanto ha rascado un poquito, ha sacado a relucir el pelo de la dehesa que algunos ocultan bajo una gruesa capa de maquillaje democrático. Ahí ha salido Rajoy, el líder del extremo centro, tirándose en plancha para anunciar que mientras 180.000 inmigrantes cobran el paro, 20.000 españoles han tenido que pedir trabajo como temporeros en la vendimia francesa. Concentrado sin duda en dirigir cual Moisés a sus huestes en su infinito viaje al centro, el líder ungido no ha reparado en que si tantos inmigrantes están cobrando el paro será, básicamente, porque antes han estado cotizando religiosamente y pagando sus impuestos. Pero ese es un detalle menor en el trazo grueso del discurso del ellos y el nosotros que es el que de verdad importa en esta política de eslogan y marketing.
Los hermanos Lehman arruinados, el centro político español desempolvando el discurso más salvaje de Le Pen y para colmo los hackers haciendo de las suyas en el Gran Colisionador de Hadrones, un experimento que algunos científicos afirman que nos puede mandar, éste sí, al carajo, pero al carajo de verdad y a todos, desde los hermanos Lehman a los hermanos claretianos. Lo dicho. El apocalipsis ya está aquí. Todos a ponerse guapos para la foto.

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