lunes, 1 de septiembre de 2008

Vuelve Septiembre

Como se titulaba una película que me impactó en mi adolescencia. Vuelve Septiembre y con él, espero, la regularidad en las entradas de este blog triste y solo desde el ya lejano mes de mayo. Interrumpí mi relación con el ciberespacio porque cuando te tienes que poner a escribir un montón de horas delante del ordenador, no te quedan tiempo, ni ganas, para cambiar el chip y escribir otras líneas. Dejé de escribir en el blog porque en mayo asumí lo que, entonces definía como un ambicioso proyecto. El tal proyecto es un libro que saldrá de la imprenta, espero, este mismo mes. Es un encargo, nada literario, y tiene que ver con mis orígenes profesionales. Me pidieron en primavera que escribiera algo acerca del viejo Athletic, el que ganaba dos Ligas y una Copa hace veinticinco años que, dicho así, suena algo más cercano que si dices un cuarto de siglo. Eramos todos más jóvenes y teníamos las ilusiones intactas aunque, como me recordaba alguien ayer mismo, entonces, al comienzo de los ochenta, sufríamos una crisis económica que deja la actual en poco menos que una broma. Euskadi, por ejemplo, tenía una tasa de paro del 25 por ciento cuando el Athletic ganó la primera de aquellas Ligas.
Me he pasado la primavera y buena parte del verano sumergido en la hemeroteca, repasando las cosas que escribíamos entonces, y he hablado con prácticamente todos aquellos campeones. Me lo he pasado bien, realmente bien. He disfrutado de un trabajo como hacía mucho tiempo no lo hacía y me regodeado en la nostalgia como solo un melancólico contumaz puede hacerlo. No sé si el libro está bien o mal. Por mi propia naturaleza nunca me acaban de gustar del todo las cosas que hago. Por eso tengo mis dudas aunque los que lo han visto me hayan asegurado que les ha gustado. No sé, no sé...
Me quedo con lo bien que lo he pasado haciéndolo y con la alegría de reencontrarme con alguna gente a la que hace años que no veía. Con eso y con la satisfacción de que a pesar de que hace veinticinco años ellos estaban a un lado de la barrera y yo al otro, ha prevalecido un sentimiento de aprecio mutuo, que es lo que, al final, realmente vale. Será que nos estamos haciendo viejos y hemos aprendido a relativizar las cosas.
Bueno, por hoy ya vale. Para ser un reencuentro con el blog, me ha salido más largo de lo que pensaba y quiero dejar alguna idea para mi otro blog, el que dedico solo al Athletic, que ya ha empezado a darnos los primeros disgustos de la temporada. Ya vendrán tiempos mejores.

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5 comentarios:

M i K e L dijo...

Ongi etorri, colega Latxaga. Se te echaba de menos...

Y yo, el que más te ha metido el dedo en el ojo con lo del fútbol hablando de balompié en el mío.

Un abrazo!

Juan Carlos Latxaga dijo...

Kaixi Mikel, jo que rapidez de respuesta. Esto del blog me parece más asombroso cada día. A ver si me pongo con más formalidad que yo también echaba de menos el mundillo éste.

Javier Vizcaíno dijo...

Coño, ¡ya era hora!
Rebienvenido. Ya nos darás más noticias del fruto de tu enclaustramiento. Y si es cosa acompañable de entrevista, ¡me la pido!

Juan Carlos Latxaga dijo...

Kaixo Vizcaíno
He estado escribiendo un libro por encargo de la editorial donde tú ya has publicado tus cociditos. Como lo mío es el Athletic, me pidieron que hiciera una cosa de aquellos gloriosos años 82-83-84, ya sabes, dos Ligas y una Copa, que se lo cuentas ahora a un chaval de veinte años y te mira raro. Tendrás noticias del alumbramiento cuando me avisen los de la imprenta. Yo, como los papás, ya no tengo nada más que hacer que esperar.

Josetxu dijo...

Latxaga, déjate de hostias que ya sabemos que el libro te lo ha escrito un ecuatoriano y tú has estado tirado a la bartola en la cala que tú sabes.
Al libro lo echaré un vistazo para ver las afotos y porque ya sabes que no me gusta cómo escriben los sudamericanos. A fin de cuentas, al único partido al que he asistido en San Mamés, y por obligación del periódico, fue cuando la Real se dejó meter un gol para que el Athletic pasara a la final de la Liga, de la Copa o de las dos, que ya no me acuerdo.
Salud2

¡Ah!, ¿Cuándo esperas terminar la autobiografía de Clemente?