martes, 7 de octubre de 2008

Que no cunda el pánico

La crisis. No se habla de otra cosa. Es el efecto de los medios. La información circula a gran velocidad y en abundancia provocando un efecto multiplicador que puede acabar siendo peligroso. Supongo que cuando el crack del 29, cuatro manzanas más allá de Wall Street apenas sabrían lo que estaba pasando. Mucho menos en Dakota o en Colorado, y qué decir en Europa. Me imagino que las noticias llegarían aquí con algunos días de retraso y, desde luego, sin la capacidad de impacto que tienen ahora mismo. Nadie vio a los brokers y a los banqueros tirándose por las ventanas una vez certificada su ruina, hasta que muchos años después nos los mostró Hollywood. No quiero ni imaginar lo que pasaría ahora si a un corredor de Bolsa de Wall Street se le ocurriera tirarse por la ventana. ¡Qué chollazo para las televisiones!. De momento nos tenemos que conformar con ese asesor financiero americano en paro que se ha suicidado tras matar a su mujer y a sus tres hijos. Poca cosa para tanta crisis.
Ahora es distinto. Ahora te puedes encontrar a un experto en fondos tóxicos en la barra del bar o puedes hacerte una idea muy aproximada del asunto ese de las hipotecas subprimes mientras guardas la cola del pan. Mi capacidad de asombro nunca será suficiente para asimilar la gran cantidad de expertos por metro cuadrado que habitan en este país. ¿Que un perro muerde a un niño?. En la peluquería te encontrarás al experto de guardia que te hará un detallado resumen de las razas peligrosas y te facilitará un escalafón de canes según su fiereza. ¿Que se estrella un avión en Barajas?. Todos los que callaron como muertos cuando se estrelló una aeronave, pongamos que en Ucrania, aparecerán ahora para criticar amargamente la deficiente planificación de los cursos de pilotaje y los fallos estructurales que de siempre han tenido los de la McDonell Douglas, que son unos chapuceros de toda la vida, ¡hombre!.
Así que aquí estoy, acongojado, sin entender apenas nada y a la espera de que el Gobierno de este país y los prebostes del capital me iluminen, a ser posible sin deslumbrarme. No se si no será mucho esperar de quienes como Zapatero, negaron que hubiera crisis hace seis meses, o de los que como Botín, ¡ojo! el baranda máximo del Banco Santander, dijeron no ya que no hubiera crisis sino que el sistema financiero ya la había pasado, y superado, hace unos cuatro meses. Al final va a resultar que los expertos están en las panaderías y no en los despachos de los ministerios y de los bancos. Tendré que preguntarle al frutero qué hago con stock opctions mientras Solbes se decide a aumentar el importe de los fondos de garantía, que dice el hombre que en España no hace falta porque el sistema es tan sólido que ya hay garantía suficiente. ¡Glups!

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2 comentarios:

M i K e L dijo...

Bueno, nosotr*s los bloggers parace que también sabemos de todo, pero tienes toda la razón. A mí eso de que el dinero no exista, es decir, que pase de unas manos a otras con simples toques de teclas y sin tener ninguna base como era antes el patrón oro, pues eso, que me mosquea. Que pase así la información, pues vale, pero los millones y millones que se trajinan por ahí, buf, no sé yo. Yo también estoy estupefacto.

Juan Carlos Latxaga dijo...

Yo lo que no me creo es eso de que el dinero se 'pierde'. ¿Dónde se pierde el dinero?. Supongo que el algún sitio, o bolsillo, estará. Esa es la pregunta del millón, pero no espero respuesta, claro.