viernes 21 de noviembre de 2008

El futuro que nos espera (III)

Después de la pausa publicitaria volvemos a tratar de adivinar el futuro que nos espera, o el que nos anuncian los expertos. Esta vez les toca a los del Consejo Nacional de Inteligencia de EE.UU. y nos llega vía Público. La verdad es que se trata de un informe que parece redactado después de leer el orwelliano '1984' o, ¿por qué no? después de ver a Sofía Loren en 'La caída del Imperio Romano'. De hecho, los redactores del informe hablan de la caída de otro imperio, el suyo, el americano, y hasta se permiten datar el evento en el año 2020, o sea, pasado mañana como quien dice. Pero no se apresuren a alegrarse los antiamericanos, que les veo venir, porque por supuesto, los expertos deducen que la caída de su imperio arrastrará la caída de sus provincias de ultramar, es decir, de Europa, por lo que el mundo quedará en manos de los que hasta ahora hemos tenido poco menos que por bárbaros. Lo bueno de todo esto es que los bárbaros no necesitarán ni invadirnos. Nosotros mismos nos estamos haciendo el harakiri ante sus ojos mientras ellos esperan sentados a ver pasar el cadáver de su enemigo.
Merece la pena leer la información que aparece en Público porque el informe es extenso y desciende al detalle. Así, el lector interesado podrá comprobar por sí mismo cómo calculan los americanos que va a ser el final, nuestro final. Nada que ver con lluvias de azufre ni ángeles exterminadores, aunque el calentamiento global hará de las suyas en forma de desastres naturales variados que convertirán el mundo en un parque temático global de la catástrofe. Inundaciones, incendios, olas de frío y de calor... en fin, todo lo que podamos imaginar, con la emoción añadida de que ya no tendremos petróleo para calentarnos o refrescarnos y el gas seguirá siendo una alternativa muy cara (dato ocioso porque eso ya lo comprobamos cada mes). Rusia, China e India ocuparán nuestro lugar en el reparto del poder, pero como no tienen práctica con la democracia el mundo entero vivirá bajo el mandato de dictadores, sin olvidar que los musulmanes seguirán haciendo de las suyas, o más, porque, efectivamente, serán más que nosotros seguramente porque su televisión es mucho más aburrida que la nuestra y algo hay que hacer antes de dormir y ya se sabe que Dios ayuda a los buenos cuando son más que los malos, lo que según el Consejo Nacional de Inteligencia, no es el caso que nos ocupa.
Leído el informe, calculando para cuándo es la previsión y visto lo que se nos avecina, la verdad es que no sé si hubiera preferido una buena lluvia de azufre o un batallón de ángeles exterminadores que supieran hacer su trabajo con profesionalidad y buen gusto. Porque lo peor es que después de enunciar todos los males que nos esperan, ni siquiera atisban una pequeña pista sobre cómo podríamos evitarlos. Con decir que ni siquiera hacen mención a Obama...
Me ha costado superar la depresión que me ha entrado al saber que dentro de doce años en lugar de estar pensando en una feliz jubilación, lo mismo estoy sojuzgado por un dictador ruso que me obligue a trabajar dieciséis horas diarias en una tienda de chinos o cortando kebabs en un garito, siempre temeroso de que un capataz árabe me ponga mirando a la Meca. Por consolarme he recordado los miles de ciudadanos cuyas hipotecas vencen diez, veinte o treinta años después de la fecha prevista para el the end. Al menos ellos podrán sonreír cuando estén tirando de un arado romano codo con codo con el empleado de la sucursal de su caja de ahorros.

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