viernes 14 de noviembre de 2008

El país de nunca jamás

No sé si estoy más indignado que asombrado, o al revés. La decisión de los futbolistas profesionales vascos de negarse a jugar el partido del próximo mes contra Irán bajo la denominación de Euskadi, en lugar de la de Euskal Herria, como se llamó el año pasado, me ha dejado conmocionado. Estamos ante una nueva prueba de la capacidad que tenemos los vascos para dividirnos entre nosotros hasta los límites de la nanotecnología. Si no tenemos un motivo, lo inventamos. El lunes fue EA la que anunció que no concurrirá a las próximas elecciones en coalición con el PNV. Los de Aralar y Esker Batua no se ponen de acuerdo ni para decir si están negociando entre ellos o simplemente se están haciendo ojitos. Ahora nuestros futbolistas nos comunican que nos dejan sin partido de la selección porque no se ponen de acuerdo con la Federación sobre la denominación del equipo. En este blog se puede leer un más que razonado y razonable texto sobre el asunto, así que a él me remito. Es difícil añadir algo más a lo escrito por alguien que se autocalifica como no nacionalista (vasco). Creo que si todos los no nacionalistas fueran como el que firma el post, a todos nos iría mucho mejor.
El nuestro sí que es el país de nunca jamás, y no aquel en el que vive Peter Pan. Por no tener, ya no tenemos ni nombre. Si en el PNV todavía discuten si seguir escribiéndolo con zeta, como hizo Sabino, o con ese, como dice Euskaltzaindia, ahora acusan a la izquierda abertzale de recuperar la denominación Euskal Herria. Formamos la única sociedad del mundo que es capaz de transformar la toponimia en un arma arrojadiza.
No voy a entrar a juzgar a los futbolistas por su decisión, como tampoco voy a juzgar a la Federación Vasca por transigir el año pasado con la exigencia de los jugadores y desdecirse ahora tras sufrir, sin duda, otras presiones que tampoco hace falta ser un experto para saber de dónde vienen. No voy a reprochar nada a los jugadores que se la cogen con papel de fumar a la hora de discutir el nombre de la selección vasca y no tienen ninguna duda terminológica cuando juegan para la selección de España cuando les convocan. Tampoco voy a acusar ahora a los responsables federativos de conformarse con organizar el partidito anual para justificar su existencia y no dar, ni favorecer a otros, medio paso más hacia la oficialidad. Tampoco voy a dar pábulo a aquellos que, como el socialista Pastor, dirigiéndose a los jugadores les han dicho que se dediquen a jugar y se olviden de otras cosas, como si el hecho de ser futbolistas les inhabilitara como personas, o a los que, como Basagoiti, han acusado de cobardía a algunos de los que han firmado el dichoso manifiesto. Tampoco voy a decir nada de aquellos que se llenan la boca con la historia de la selección vasca, pero que callan como muertos cuando hay que hablar de su futuro.
No tengo ganas ni humor para decir nada de nada. A estas horas, lo único que está claro es que este año no tendremos derecho ni a disfrutar de ese sucedáneo del partidito navideño. Estoy harto. Harto de formar parte de una sociedad cainita en la que sus miembros son incapaces de mirar más allá de su ombligo; de una sociedad repleta de poseedores de la verdad absoluta. Tengo la sensación de que no somos más que un hatajo de imbéciles. Todos. Y la verdad, no me gusta.

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6 comentarios:

M i K e L dijo...

Buf... ni una coma movería. Txapela, boína o chapeau, como quieras!!!

Mira que podemos discutir y arañarnos como gatos en celo, pues en este tema, 100% ados!

Gontzal dijo...

Juan Carlos, siempre te digo que yo intento en mi blog expresar cosas pero casi siempre suscribiría antes las que tu dices que las que yo escribo. Como dice Mikel, suscribo hasta las comas.

Sí que diré que, a mi, abertzale, pero sobre todo euskaltzale, me parece mucho más adecuado el término Euskal Herria que Euskadi y no digamos que Euzkadi. Y de todo, lo que más me está molestando es del secuestro que está sufriendo el término EH y la asimilación de ese nombre al entorno radical.

Lo decía Benito. Zer egin degu? ezer ez, zer egiten degu? alkar jo, zer egingo degu? alkar hil...

Juan Carlos Latxaga dijo...

¡Qué claro lo vio Benito hace casi cuarenta años!, Gontzal. Los vascos no tenemos arreglo. Debe de ser algo genético, con perdón.
Estoy contigo en que lo que nos faltaba es que el término Euskal Herria se privatice a estas alturas.
Mikel, fíjate la que se puede montar alrededor del fútbol. Me alegro que coincidas conmigo en este tema tan resbaladizo porque te tengo por un tío con criterio.
Lo peor de esto es que no ha hecho más que empezar y yo al menos no le veo salida. Es lo que tiene lanzar un órdago con las primeras cartas, que si te lo cogen ya no tienes vuelta atrás.

M@k, el Buscaimposibles dijo...

Esta división que pareceis sufrir tanto para mí no es sino confirmación tangible de la españolidad estas tierras y gentes, por mucho que os negueis, pues la división es la esencia de lo español.

Juan Carlos Latxaga dijo...

Ongi etorri M@k. No es mala tu teoría. Podríamos profundizar estudiando el factor división como hecho diferencial de los pueblos. :-)

Anónimo dijo...

DESGRACIADAMENTE somos un pueblo que a lo largo de la historia nos han encantado los enfrentamientos y divisiones fraticidas. y así nos ha lucido el pelo..Si nicluso en la transición partidos de 5 miembros se escindian en 2 de dos miembros y uno se iba a casa. Ejemplo LAIA .Se separó en LAIA BAI y LAIA EZ.... A mi tambien este debate me provoca rabia e impotencia.. Los arboles nos siguen impidiendo ver el bosque.. ¡¡¡¡ Que pena !!!..