Cualquiera que haya pateado las calles de París o Londres por poner dos ejemplos más o menos cercanos, puede hacerse una idea sobre a lo que se refería mi interlocutor. Alguna vez que me ha tocado ser el único blanquito en un vagón de metro atestado en una de esas ciudades, he recordado aquellas palabras. Ahora que menudean actitudes de claro signo xenófobo, como algunos comentarios o ciertas miradas, recuerdo también aquellas palabras. Qué felices nos escandalizábamos por algunos comportamientos impresentables que ocurrían a muchos kilómetros de donde nosotros vivíamos junto a los de siempre, los de casa, los de 'aquí de toda la vida'.
Afortunadamente, creo que hemos sabido sacar provecho de experiencias ajenas y que nuestra sociedad mantiene un espíritu colectivo tendente a estar muy en guardia respecto a estas cuestiones, de modo que de una manera consciente o inconsciente, quizá espoleados por mantener una actitud que consideramos políticamente correcta, como grupo tratamos de respetar al diferente y hacer valer ahora que nosotros también tenemos negros entre nosotros, como diría mi amigo, nuestra antigua condición de no racistas. Es importante que mantengamos ese espíritu porque solo por esa vía podremos demostrar con hechos lo que antes solo proclamábamos con palabras.
Y es importante que mantengamos ese espíritu colectivo, porque me da la impresión de que a niveles individuales, o en la intimidad, empezamos a flaquear en el empeño. El último observatorio de Ikuspegi al respecto nos da algunas claves sobre hacia donde vamos. Creo sinceramente que todavía, podemos felicitarnos, pero no sé hasta cuándo de seguir así las cosas. Según esa encuesta no nos gusta que los inmigrantes se reunan en espacios públicos, ni queremos que construyan sus propios locales de culto, con ellos crece la inseguridad... Estamos convencidos de que han venido a aprovecharse de nuestro sistema de seguridad y servicios sociales y que su presencia nos privará a nosotros de algunas comodidades que hemos alcanzado... Mala cosa que empecemos a mirarles de ese modo y mucho peor en estos tiempos de crisis que se avecinan o que ya están aquí. Tengo para mí que los inmigrantes y nuestra propia dignidad como seres humanos van a ser los primeros daños colaterales del colapso económico. Los inmigrantes, por razones obvias; nuestra dignidad como seres humanos, porque si no somos conscientes del peligro, corremos un serio riesgo de descender al estadio animal para ver a nuestro alrededor no a semejantes, sino a enemigos que vienen a arrebatarnos nuestro propio territorio. Ejemplos no nos faltan. Queda por saber si hemos aprendido la lección.
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3 comentarios:
Mira lo que escribía yo en un comentario de MQPzaleak:
También hay un diputado del PSOE gitano y alguno con apellidos de origen magrebí, pero los pintones de casi todos los gobiernos europeos son caucásicos y de rancio abolengo. Obama no es un "pringao" y su historia familiar es la que es, un emigrante de Kenia es su aita y su madre una mujer blanca, y es verdad que hasta hace unas pocas decenas de años (en los 50 y 60 del siglo pasado), muchos de los negros que el martes votaron a Obama tenían lavabos aparte y se sentaban en sitios chungos en los autobuses, cosa que en Europa no pasaba... porque no teníamos negros.
Qué casualidad!
Porque no teníamos negros... El otro día en Ganbara creo que se me malinterpretó cuando afirmé que me parece absurdo que los europeos nos felicitemos porque un negro haya llegado a la Casa Blanca. Incluso me rebatieron recordándome la importancia del evento porque hace cuarenta años allí había autobuses para negros y para blancos. Vale. En Europa hemos sido mucho más 'modelnos' y no hemos sido racistas, ja, ja. Atención pregunta. ¿Cuántos presidentes negros, o al menos morenitos, tenemos en los países de la vieja, democrática y no racista Europa?. Es más. ¿Estamos preparados, o se dan las circunstancias para que a corto plazo pueda haber uno?. En Francia, país avanzado y multicultural, tienen a gala que Sarkozy, como su apellido indica, procede de una familia de emigrantes polacos. Fíjate tu qué cosas...
PD. Y de Reyes y Reinas, mejor ni hablamos :-)
La inmigración la toleramos porque de momento no es excesiva y viene a hacer los trabajos que nadie quiere hacer. Y de los negros... muchas veces paso vergüenza del trato que les da la gente a estos chavales que venden cosas por la calle y los bares. Hay veces que cierto trato, ciertas gracias y ciertos vaciles son peores que muchos comentarios desafortunados.
Y, por cierto, me quedo con que más que racismo hay clasismo. ¿Cuántos se sentarían a comer con un inmigrante cualquiera y cuántos con Obama?
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